Salvo imprevisto -lo más común, en las misiones espaciales-, la sonda de la Nasa 'Stardust' (polvo de estrellas) dejará caer mañana a la Tierra una 'canastilla' con las primeras muestras jamás recogidas de la cola de un cometa. «Es el material con el que se ha fabricado nuestro planeta y nosotros mismos», asegura Donald Brownlee, director científico de la misión. Por ello, debe servir para dar a luz una teoría sobre el nacimiento del Sistema Solar y de la propia vida.
A las 10:12 hora española, en el desierto de Utah, terminará un viaje de 4.600 millones de kilómetros, iniciado en febrero de 1999, en el que se han invertido unos 140 millones de euros. Cuando la cápsula que contiene las más de mil partículas recogidas a menos de 240 kilómetros del cometa Wild-2 se pose, comenzará su 'curación'. En una sala 100 veces más estéril que el quirófano de un hospital, se procederá a separar el material cometario (en conjunto no llega a un miligramo de peso) del 'aerogel' (cristales de dióxido de silicato y la sustancia más ligera jamás fabricada por el hombre, compuesta en un 98% de aire) en el que quedó atrapado. Tras una fase de estudio preliminar, que durará al menos seis meses, las muestras,troceadas y protegidas en nitrógeno seco, se pondrán a disposición de una red de estudio en la que participan 180 investigadores de todo el mundo.
Meteorito artificial
A las tres de esta tarde, hora española, se tomará la decisión definitiva. En caso de que todos los sistemas de la nave estén operativos, el control de misión dará la orden a la 'Stardust' para que comience la secuencia de separación de la 'canastilla'. En caso contrario, la sonda rodeará el Sol, una vez más, para volver a intentar la suelta dentro de cuatro años.
El módulo entrará en contacto con la atmósfera terrestre, a 125 kilómetros sobre el nivel del mar, cuatro horas después de ser liberado. La reentrada se efectuará a 46.000 kilómetros por hora, la velocidad más alta alcanzada en esta maniobra por un vehículo fabricado por el hombre, suficiente para unir Londres y Bilbao en menos de dos minutos. La fricción hará que se prenda como una cerilla y se convierta en una bola de fuego.
El meteorito artificial rondará una temperatura de 2.700º C a 61 kilómetros de altura, mientras se precipita en el vacío. Tres minutos después de la reentrada, un doble paracaídas frenará el descenso y permitirá que tome tierra a menos de 17 kilómetros por hora. Si todo sale según lo previsto, a las 10:12 de mañana, hora española, la 'Stardust' se habrá convertido en la primera misión capaz de volver sana y salva a casa con muestras obtenidas más allá de la Luna. El anterior intento de frenar un módulo en su caída libre sobre la Tierra, el de la nave 'Génesis', resultó un estrepitoso fracaso, ya que el paracaídas no se abrió y terminó estrellada contra el suelo.
Si la cápsula de la 'Stardust' afronta el descenso y no termina destrozada en el desierto de Utah, la comunidad científica tendrá una oportunidad única para acercarse a los misterios del origen de la vida. Es el momento de confirmar lo que el astrónomo Carl Sagan no se cansó de repetir en vida: «Somos sólo polvo de estrellas capaz de pensar».