Cambiar de país no siempre es fácil. Pasar de residente a inmigrante es un proceso que en ocasiones genera tensiones internas que tiene que resolver el afectado. Pero, a veces, no puede solo. Para apoyarlos, la asociación Egintza ha creado un servicio gratuito de atención psicosocial transcultural para inmigrantes, apoyado por los ayuntamientos de Getxo y Barakaldo. La socióloga y terapeuta Silvia Peñas es su responsable.
-¿De dónde partió la idea de crear esta iniciativa?
-Es una necesidad. Emigrar supone una pérdida importante. Cambias de país, de cultura, de costumbres... En definitiva, cambias tu manera de vivir.
-Y eso desequilibra.
-Causa tristeza y un estrés importante que necesita ser tratado.
-¿Cuáles son sus síntomas?
-Por una parte, genera trastornos depresivos en un alto porcentaje. Los que acuden a nuestro servicio presentan insomnio, o sueño excesivo, disminución de la capacidad para pensar, imposibilidad para decidirse, etc.
-Pero no es lo único.
-Luego está el trastorno somático. En un 40% de los casos vienen con dolores de cabeza, lumbares, alergias..., que son causados por el estrés acumulado. Y, después están los que presentan el trastorno adaptativo.
-¿En qué consiste?
-Son manifestaciones o reacciones que se producen en el proceso de adaptación a la nueva sociedad. Son estados de malestar subjetivo.
-¿Subjetivo?
-Sí, dependen de cada persona, de cómo perciban el proceso y que surgen de un problema psicológico previo.
-¿Cómo se tratan estos desórdenes?
-Con apoyo terapéutico. Hacemos una entrevista y valoramos la situación.
-¿Podemos hacer algo el resto de la sociedad para facilitar este cambio a los inmigrantes?
-Es un proceso de duelo natural. Lo único es ser más comprensivos y establecer relaciones de enriquecimiento mutuo.
-¿Hay algún colectivo más propenso a estos trastornos?
-El 80% de los inmigrantes que hemos tratado son latinoamericanos.
-Pero si compartimos la lengua...
-Es que el idioma es sólo una parte de este proceso. Luego está la cultura, la pérdida de estatus, la familia, etc.