Desde que apareció el Diccionario Panhispánico de Dudas no dejo de leer en todas las noticias promocionales que su objetivo es «despejar las dudas de todos los hablantes de español del mundo». En la propia página de la RAE se lee que el Panhispánico «está escrito en un lenguaje de fácil comprensión, accesible a los no especialistas». Me pregunto a qué criterios de legibilidad y comprensibilidad se ajusta esta obra para que la docta casa pueda hacer semejantes afirmaciones. Cualquiera que sepa un poco sobre métodos para facilitar el acceso a la lectura y al conocimiento de las personas con limitaciones formativas (un muy relevante sector de la población hispanohablante), físicas o cognitivas podrá comprobar la dudosa veracidad de la argumentación promocional que acompaña a esta obra académica. No estaría de más que los señores académicos empezaran a aproximarse a ciertos conceptos, como el de la lectura fácil, y permitieran que su obra, en versiones adaptadas, descendiera algunos peldaños, para que el valioso conocimiento que contiene estuviera por fin al alcance de todos. Tampoco sería mala idea facilitar el acceso de toda la comunidad hispanohablante al trabajo académico devolviendo a la red la versión electrónica del Panhispánico (una obra que ya hemos pagado entre todos).