Con cierto retraso nos llega la última película del director danés Bille August, conocido por 'Pelle, el conquistador' (1987) y posteriormente por proyectos en la industria americana servidos con razonable calidad y buen número de estrellas, como 'La casa de los espíritus' (1993) y 'Los miserables' (1998). La coproducción que ahora nos presenta tiene una factura mucho más modesta e intimista, hasta el punto de que en el mercado americano pasó directamente al DVD.
Muchas son las películas que nos han mostrado la liturgia de la aplicación de la pena de muerte, en la que se conjugan comportamientos cercanos al espectáculo circense con una minoritaria y desesperada lucha por obtener la conmutación final. En la presente ocasión, el guión no se aparta de estas ideas, por lo que no plantea nada nuevo sobre el tema. También el recurso al profesional acabado, sin escrúpulos que se redime por amor es algo heredado de clásicos como 'Veredicto final'.
Aun así, la película se deja ver con constante interés mezclando esa habitual crítica al sistema y denuncia a las formas, con una cierta intriga de investigación inducida por el amor, cuyo resultado no puede desvelarse y que contiene un pequeño giro final que hace interesante la resolución. Pero todo ello en un tono menor, correctamente asistido por unos intérpretes atractivos pero bastante planos y una realización sin sombras, pero tampoco luces, que hagan de este episodio algo más que un buen entretenimiento dramático para la televisión.