El billete a Madrid'06 ya se guarda con celo en alguna estancia del Fernando Buesa Arena. El Baskonia sacó tan preciado pasaje ayer, sin demasiados sobresaltos. Además, beneficiado por las derrotas de Gran Canaria y Pamesa, se queda solo en la azotea de la ACB. Esta doble alegría fue posible gracias a que se mostró muy superior al Fuenlabrada. Un oponente que, pese a andar también enfrascado en busca de un pasaje similar a la Copa, dio facilidades imprevistas. Y es que su técnico, el bregado Luis Casimiro, erró en plena remontada al prescindir de sus teóricos y entonados suplentes por unos adormilados titulares.
La concesión se registró tras el descanso. Este hecho y la clara mejoría local alejaron suspicacias. No sólo eso, ya que su figura se agrandó según se acercó la bajada del telón. De la incertidumbre al espectáculo. Porque esa sociedad metalúrgica que responde a la interminable denominación de Alta Gestión Fuenlabrada se fundió antes de lo previsto. Permitiendo al Baskonia darse un pequeño festín. Incluso cerrando el compromiso con algunos fogonazos llamativos.
Desmelene en el inicio
Ese epílogo supuso la antítesis al trepidante arranque. Donde ambos contendientes se enfrascaron en un vibrante toma y daca. El balón voló de una zona a otra. Siempre tras pasar por el aro. Hasta once lanzamientos seguidos acertaron vitorianos y los 'otros' madrileños. El Fuenlabrada se descabalgó primero de esta cadencia imposible. Mientras que el TAU Cerámica prosiguió travestido de esprinter.
El azote local alcanzó su clímax con un triple de Vidal. El escolta 'multiusos' elevó la barrera hasta los diecisiete puntos (39-22) a 6.50 para el intermedio. El golpe pareció dejar traspuesto al 'Fuenla'. Casimiro no tiró la toalla. Alentó a los suyos a romper al Baskonia con continuos 'unos contra uno'. El TAU equilibró esa sangría atrás con aciertos ofensivos. Pero cuando el rival -con todos los suplentes en pista- planteó una intensa zona de ajustes, el Buesa Arena crujió. Los diecisiete tantos de renta desaparecieron en un visto y no visto. La ventaja llegó a menguar hasta los cuatro. 44-40 a veinte segundos para el descanso. Entonces se agradeció el sonido de la bocina.
11-0 de entrada
El paso por los vestuarios devolvió el juicio al pulso debido a que el Baskonia aumentó su temperatura defensiva. Y al capote de Casimiro, quien dejó a Guardia, Sánchez o Vitols en el banco, mordiéndose las uñas. Como este TAU -capaz de pasar del apunte de clase al agarrotamiento más angustioso- no es manco, el choque estalló. De la mano de un 11-0 regresó a la senda de la concordia.
De poco le sirvió al equipo del sur de Madrid -el primero en la tabla, como recordó su fiel hinchada- recuperar su quinteto más efectivo. O encomendarse de nuevo a la zona de ajustes. Su presencia obligó a los azulgranas a mantenerse alerta. Pero el 'efecto sorpresa' se había perdido. Los siete puntos anotados por los naranjas en ese tercer cuarto aclararon cuál sería el signo en la quiniela
Tirando de su velocidad de crucero, el TAU conservó la distancia de protección. Sin grandes florituras, pero con el suficiente oficio. Únicamente los triples del ala-pívot Jorge García inquietaron algo. Ese sobresalto, sin embargo, quedó reducido a mera anécdota por la solvencia alavesa.
Llegó el momento de las picardías. Un 'alley oop' de Prigioni a Splitter o un par de estratosféricos tapones del poste alegraron al personal. El triple final de Ukic -lanzó desde su campo con el segundero a punto de expirar- se premió con una sonora ovación. Y, de paso, permitió al Baskonia alcanzar su mejor anotación esta temporada. Así, todos contentos.
Ya sólo resta saber si hará el desplazamiento a la Copa en primera clase, como cabeza de serie. Todo apunta a esta opción merced a su abultado 'average'. El sello oficial, no obstante, llegará en el BEC el próximo domingo.