 RESURGE. Zidane recuperó ante el Sevilla su mejor nivel. / AFP
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| REAL MADRID 4 - SEVILLA 2 |
Real Madrid: Casillas, Cicinho, Mejía, Sergio Ramos, Roberto Carlos (Raúl Bravo, m. 67), Gravesen (Soldado, m. 79), Guti, Beckham, Zidane, Robinho y Baptista.
Sevilla: Palop, Álves, Aitor Ocio, Dragutinovic, David, Navas (Kepa, min. 86), Martí, Maresca, Adriano, Kanoute y Luis Fabiano (Jordi, min. 81).
Goles: 1-0. M. 6. Guti; 1-1. M. 50. Luis Fabiano; 2-1. M. 57. Zidane (p.); 3-1. M. 60. Zidane; 3-2. M. 84. Ocio; 4-2. M. 93. Zidane.
Árbitro: Puentes Leira (Galicia). Amonestó a Mejía y Luis Fabiano. |
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López Caro ha transformado al Real Madrid, que firmó ante un Sevilla notable su mejor partido de la temporada y al fin se dio una alegría liguera en el Bernabéu. Aunque sufrió al final y mostró algún altibajo peligroso, producto quizá de su delicada condición física, se gustó, divirtió e hizo sonreír al hasta ahora atribulado Florentino Pérez.
El antológico taconazo de Guti a Zidane en la jugada del tercer gol, un pase desde fuera del área entre un mar de piernas, quedará enmarcado como una de las acciones de la Liga. Ese gesto técnico y el triplete del astro francés, ejemplificaron que los blancos se han rehabilitado y, todavía con carencias, ya intentan genialidades olvidadas.
La puesta en escena blanca fue espectacular. Dio la sensación de haber ahuyentado viejos fantasmas, de haberse liberado de la tensión que le atenazaba junto a su parroquia. Fue un equipo en toda regla, moderno, alegre, vistoso, rápido, versátil, capaz de presionar arriba, de hacer circular el balón, de alternar el toque corto con el largo.
Juntito, con la defensa muy adelantada y liderado por un Zidane enchufadísimo, el Madrid se pareció como la noche al día a ese equipo lento, apocado, previsible, sin fe y sin ideas, que caracterizó a la última etapa de Vanderlei Luxemburgo. Le funcionaba casi todo: la zaga, el centro del campo, con un Guti genial en la distribución, y las famosas bandas, ya que Cicinho y Beckham forman una sociedad rentable.
Puestos a exigir, aún cabe esperar mucho más de Robinho y, sobre todo, de Baptista, que sigue desorientado. Ni siquiera ante su ex equipo, la 'Bestia' fue tal. Eso sí, forzó el penalti que devolvió la vida a su equipo. Tampoco Gravesen da la talla para ser el '5' del Madrid, aunque la enorme diferencia con los brasileños reside en que del danés no cabe gran mejoría.
Desmelenados
Los blancos, además, tuvieron la fortuna de marcar en su primera llegada. Se desmelenaron los locales cuando el recién llegado Cicinho se sacó un centro-chut magnífico, que no entró porque golpeó en el palo.
El Sevilla creció a medida que el rival perdía fuelle y sus mejores jugadores comenzaban a asociarse. Cuando Navas, Maresca, un buen medio centro de la escuela italiana, Fabiano y Adriano se juntan y conectan con Kanouté y Fabiano, los hispalenses asustan. Terminaron el primer período achuchando al Madrid y arrancaron con la misma intensidad la segunda mitad. Fruto de su dominio y del bajón merengue, el Sevilla empató.
Pero poco le duró la alegría al pobre por varios motivos: porque se echó enseguida atrás, porque los madridistas han recuperado la fe con López Caro y porque el ex rojiblanco Aitor Ocio hizo un penalti tontorrón a Baptista que Zidane no perdonó. Como tampoco desaprovechó, tres minutos después, el extraordinario detalle de un magnífico Guti para abrir brecha.
El Sevilla, en cambio, no perdió nunca la cara, estrelló dos balones en los postes de la meta defendida por Iker Casillas y acortó distancias en una acción embarullada cerca del final gracias a Aitor Ocio, que se quitó en parte la espina del penalti cometido minutos antes. Cuando el público, ya nervioso, pedía a gritos la hora, Zidane clausuró con su tercer tanto su primera noche mágica de la temporada. El galo, al que muchos daban por enterrado, ha resucitado.