El Correo Digital
Lunes, 16 de enero de 2006
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POLÍTICA
RAMÓN RABANERA DIPUTADO GENERAL DE ÁLAVA
«Un día después de que ETA deje las armas se podrá hablar de presos»
Advierte a los socialistas de que el nacionalismo «no les va a agradecer sus cesiones» porque «es insaciable»
Rabanera, junto a la ventana de su despacho. / NURIA GONZÁLEZ
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Convencido de que su responsabilidad institucional le obliga a expresarse con moderación, el diputado general de Álava, Ramón Rabanera, exhibe un discurso mucho más matizado y templado que el de la mayoría de sus compañeros del PP. Enfrascado en plena negociación presupuestaria con el PSE para sacar adelante las cuentas forales, Rabanera mide sus palabras y aconseja un tono más «didáctico» a su partido. También cree que, una vez constatado el cese definitivo de la violencia de ETA, se podría abordar la situación de los presos.

-La Audiencia Nacional ha abierto la vía para prohibir el acto de Batasuna. ¿Confían en que se impida?

-Es que estamos en un Estado de Derecho. Si se ha declarado a Batasuna ilegal e incluso en Europa se la considera parte de ETA, que en estos momentos estemos discutiendo si se debe o no permitir esa asamblea no se entiende en democracia. Me deja perplejo y entristecido. ¿Dónde estamos llegando?

-El interés parece estar en no poner trabas al proceso de paz.

-Siempre he defendido que las fuerzas políticas debemos intentar llegar a acuerdos por todos los medios, pero no haciendo dejación de principios básicos como la defensa del Estado de Derecho, de las víctimas del terrorismo y de unos valores que antes hemos compartido y que ahora, no sé por qué, ya no.

-¿Piensa que los socialistas ya no defienden esos valores que citaba?

-Lo lamento y me entristece, pero, con entera sinceridad, no veo en el PSE la firmeza de antes. Deberían saber que todo tipo de cesión hacia el mundo nacionalista, y sobre todo hacia el mundo nacionalista radical, es tomada como una debilidad. No se lo van a agradecer. Al contrario, se apoyarán en ello para mayores reivindicaciones posteriores. Serán insaciables hasta que no logren sus objetivos.

-Entonces, ¿es pesimista respecto a la posibilidad de que el proceso de paz se inicie en los próximos meses?

-Quiero la paz, pero no una paz tutelada, sino llena de libertad.

-¿Cree o no que ETA pueda dejar próximamente las armas?

-ETA va a ser siempre la misma. No he oído a nadie de ETA ni de Batasuna pedir perdón. Si lo hicieran, uno podría empezar a plantearse interrogantes. Pero no lo veo. En estos momentos se extorsiona y no se asesina por dos razones: porque ha habido una actuación policial y judicial muy importante en estos últimos años y porque igual políticamente no interesa. Pero, aunque me gustaría, no veo yo una reacción de rechazo a la violencia en el entramado de ETA.

-Sus rivales políticos les acusan de cerrazón.

-Dentro del PP he sido de los que creía que debíamos disminuir la tensión no en los principios, pero sí en el lenguaje. Dicho esto, creo que la firmeza del PP demuestra sinceridad y honradez, coherencia con nuestros electores y, sobre todo, con las víctimas. Si no hubiera existido un PP en el País Vasco con esa firmeza a veces antipática para algunos, ¿quién habría sido el frontón ante el mundo nacionalista? Si no hubiera gobernado el PP en Álava, ¿habrían ido a más o a menos las ansias nacionalistas? Estoy convencido de que hemos sido un freno, y sin incrementar la crispación.

-Reconoce que no le gustan demasiado las formas de su partido.

-¿Es que es mi obligación como político y como diputado general! Quiero un territorio amable.

-Pero no es ése el tono del PP. ¿Se siente cómodo con su discurso?

-María San Gil lo está haciendo con un esfuerzo y una sinceridad tremendas, aunque puedo entender que parte de la sociedad vasca nos vea como intransigentes. ¿Que me gustaría un mensaje menos crispado? Pues le voy a decir que sí, pero a veces no queda más remedio que decir las verdades del barquero. Tendríamos que ser más didácticos y hacer nuestro mensaje más entendible, pero no cambiarlo.

-Hay quien cree que la apuesta política de Mariano Rajoy y del PP es demasiado arriesgada, porque se basa exclusivamente en un hipotético fracaso de Rodríguez Zapatero.

-La táctica socialista de aproximación al nacionalismo es equivocada porque, insisto, no se lo van a agradecer, como no se lo agradecieron cuando estuvieron gobernando juntos en Euskadi. Y el PP va a estar ahí, porque los que mantenemos unos principios al final seremos premiados. Que no piense el PSOE que el PNV se conformará con lo que se apruebe en Cataluña.

En el cajón

-¿Qué exigirán entonces?

-El plan Ibarretxe está en el cajón, a la espera de lo que pase con el Estatuto catalán. Pedirán bastante más de lo que se apruebe en Cataluña, no me cabe la menor duda.

-¿No percibe cambios en el PNV?

-Josu Jon Imaz tiene otro talante, muy distinto al de Arzalluz, pero no sé si eso es más peligroso todavía. Y además también está presionado por el sector de Egibar.

-¿A qué le suena el acuerdo integrador que propone?

-Estoy con los acuerdos integradores y con que haya mesas, sí, pero sin Batasuna. A ese juego no nos prestamos. Estamos dispuestos a hablar como en las democracias normales, entre los partidos con representación en el Parlamento.

-¿Ni siquiera si ETA deja las armas?

-Si ETA deja las armas -insisto, si las deja, no si decreta ningún tipo de tregua tutelando a los partidos- se podrá hablar de las actuaciones del Estado de Derecho respecto a los terroristas. Un día después de que ETA deje las armas se podrá hablar de la situación de los presos. Y de algunas cosas más. Antes, de nada.

-Entonces, coincide al cien por cien con lo que dicen Zapatero y el PSOE: ningún movimiento hasta constatar el cese definitivo de ETA.

-Pero es que movimientos ya hay. Por ejemplo, mostrarse permisivos con la asamblea de Batasuna y criticar que el PP pida que se prohíba. Mayor movimiento que ése

-La brecha abierta con el PSE, ¿nació precisamente en Álava?

-Creo que no. Ha sido una postura de los socialistas a nivel nacional en su intento de aislar al PP. En todo caso, en Álava he sido diputado general porque me apoyó el PSE.

-Pero con nulo entusiasmo.

-Es verdad que con cierto disgusto, pero hubo una moción de censura hace seis meses y no la apoyó. En Álava nos estamos jugando mucho: frenar la ofensiva nacionalista, la libertad , conceptos en los que creen también muchos socialistas.

-¿Y no teme que las actuales malas relaciones desdibujen ese papel de freno y beneficien al PNV?

-No me voy a presentar a las próximas elecciones, así que soy libre de opinar. Es muy importante que, tras las elecciones, PP y PSE sigan colaborando para hacer gobiernos constitucionalistas.

-¿Son todavía factibles?

-Creo que sí. El PP apostará por ello.

-¿Vivió como una victoria personal sobre el nacionalismo el acuerdo sobre el Impuesto de Sociedades?

-No. Era de sentido común. Hay una sentencia del Supremo, que no comparto pero tengo que acatar. Hubiera sido muy mala solución que no existiera coordinación entre las tres diputaciones, pero no fue algo contra el mundo nacionalista. Hemos mantenido una postura razonable, y tengo que agradecer a las otras diputaciones y al Gobierno vasco su postura. Me preocupa que el Concierto esté siempre en un proceso de judicialización, hay que blindarlo.

-Pero el Parlamento rechazó la modificación de la LTH propuesta por las Juntas de Álava para que las normas forales no puedan ser recurridas ante el Supremo.

-Es que ni la llevó al trámite de enmiendas, lo que es incluso una descortesía, teniendo en cuenta que era una propuesta aprobada por una mayoría de representantes alaveses. Hablan tanto del centralismo de Madrid y luego resulta que en la comunidad autónoma vasca son más centralistas que nadie.

-Les espera este año también la renegociación de la Ley de Aportaciones.

-Que de cada 100 pesetas, 70,4 se las lleve desde el primer día el Gobierno vasco sólo está logrando disminuir la suficiencia financiera de las diputaciones. Además con competencias que estamos asumiendo y no nos corresponde en materia social. Y encima al Gobierno vasco le está sobrando el dinero porque está disminuyendo su deuda.

-¿Tiene opinión sobre la polémica desatada por el general Mena?

-Asumo todas las palabras de Mariano Rajoy.

-¿Resucitan fantasmas del pasado?

-No en este sentido. Lo que sí me preocupa es que estemos volviendo a las dos Españas. Al empezar el famoso debate sobre el Estatut le interesaba a un 5% de catalanes y hemos conseguido que haya un follón del 70%. Pero, ¿por qué somos así? ¿Por qué los políticos creamos problemas que no existían?

-¿Y la culpa es del PSOE o también del PP?

-Algo de culpa tendremos todos, pero sobre todo es del nacionalismo, porque ha sido insaciable.

-¿Habrá Estatut?

-Tanto si lo hay como si no, el daño es irreversible. Si lo hay, porque va a a ser un desatre; y si no, porque el victimismo se extenderá en la sociedad catalana.



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