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Lunes, 16 de enero de 2006
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POLÍTICA
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Zapatero dice que los nuevos estatutos servirán para aumentar la cohesión de España
Defiende el respeto a la identidad de cada autonomía «sin privilegios»
MITIN. José Luis Rodríguez Zapatero se dirige a la militancia socialista reunida en Valencia. / EFE
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José Luis Rodríguez Zapatero auguró ayer que los nuevos estatutos de autonomía abrirán una nueva etapa de mayor cohesión de España, al tiempo que reforzarán el respeto a la identidad de cada territorio. El presidente del Gobierno desoyó las críticas del Partido Popular a su estrategia autonómica, abogó por la «política del respeto» y aseguró que no responderá con «insulto al insulto», ni con «descalificaciones a las descalificaciones».

Zapatero hizo de nuevo gala de su optimismo en la clausura de la Conferencia Política que el PSOE de Valencia celebró durante el fin de semana para preparar las elecciones de 2007. El jefe del Ejecutivo no hizo mención alguna a la anunciada asamblea de Batasuna ni a la polémica sobre la legalidad de su celebración, como tampoco aludió a la negociación de la reforma del Estatuto catalán y sus posibilidades de acuerdo. Pero sí señaló que las reformas autonómicas abrirán «una etapa mejor para la cohesión de España y para el respeto a la identidad de todos los pueblos de este país», que, recalcó, «estamos bien unidos por la democracia».

Ante el proceso abierto de reformas de los estatutos, insistió en que los socialistas se guían por dos «empeños especiales»: el respeto «a cada uno como es», pero también que ninguna autonomía sea «más que otra ni tenga privilegios».

Catastrofismo

El líder socialista incidió en la bonanza que supondrá para el conjunto del país el desarrollo de las autonomías como contraposición a la política «catastrofista» del PP, que, según dijo, predica «el fin de todo». Recordó así que los populares «interpretaron la retirada de tropas de Irak como el fin del prestigio de España en el mundo», cuando fue «el principio de la dignidad de los españoles»; vieron en la regularización de inmigrantes el «fin del Estado del bienestar», cuando supuso «el principio de la legalidad y el fin del fraude»; o auguraron que el matrimonio homosexual llevaría al «fin de la familia», cuando trajo «el principio de la libertad plena para todas las personas en materia de identidad sexual».

Para Zapatero, las críticas del PP obedecen a que el partido opositor tropieza con dificultades porque, apuntó, «los políticos y formaciones a los que les va mal son los que insultan más, y a los que las cosas les van razonablemente bien no tienen que recurrir a esas cosas, sino a hablar de los problemas de los ciudadanos».

Con mayor carga irónica, el presidente del Gobierno aludió a los calificativos que le ha dedicado el líder del PP, Mariano Rajoy, en los últimos días -«ya sabéis lo que piensa de mí», dijo a su auditorio- para subrayar que él, en cambio, piensa que su adversario es un hombre «listo y valiente». «No es exceso de talante -bromeó-. Es valiente aunque no se presentó al debate en las elecciones generales; y es listo aunque perdiera las elecciones teniendo mayoría absoluta y considerándose el mejor en liza».

Pese a las bromas, Zapatero invitó al PP a sumarse con aportaciones a la tramitación del nuevo Estatuto catalán y se preguntó «en quién está la responsabilidad» de no haber querido hasta ahora participar en el proceso».



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