Los pilotos españoles han firmado su mejor actuación en esta edición del Lisbola-Dakar. La victoria de Marc Coma (KTM), en motos, y el tercer puesto de Joan Roma (Mitsubishi), en su segunda participación en coches, han certificado la progresión de la representación nacional, que ha sido la más numerosa de la prueba. El piloto de Folgueroles, tras el triunfo en la decimoquinta etapa que llegaba al Lago Rosa de Senegal, se ha convertido en el segundo español que gana esta prueba en motos. El primero fue Joan Roma en 2004.
Después de coronarse el año pasado como campeón del mundo de Rallys 'Cross Country', el de KTM ha realizado una gran demostración de navegación y de pilotaje, y se ha hecho con el triunfo en su quinta participación. Nani Roma también ha certificado una buena actuación en las cuatro ruedas y su tercera posición de este año le convierte en un serio aspirante a la victoria en futuras ediciones. El de Mitsubishi, sin embargo, tendrá que mejorar algunos aspectos, como el «despiste» de la etapa del día 14 en la que cedió más de 40 minutos a sólo una jornada del final.
González, en quads
La actuación española también ha tenido protagonismo en otra disciplina más minoritaria. Juan Manuel González 'Pedregá' (Bombardier-Jets Marivent) se convirtió, en su segunda participación, en el primer español en ganar el rally sobre un quad.
El catalán ganó nueve de las trece especiales disputadas y siempre ocupó el liderato de la carrera. Supo dominar en los más de 9.000 kilómetros a todos sus rivales, incluidos el anterior ganador del rally, el francés Antoine Morel, que terminó segundo.
La edición de este año ha sido muy dura, rápida y emocionante. Durante la primera semana todo el mundo peleaba por ganar unos segundos. Las etapas de Mauritania, una vez más, decidieron la prueba antes de llegar a la jornada de descanso.
Peterhansel parecía que lo tenía todo ganado en coches, pero en una aciaga jornada entre Bamako y Labé el francés golpeó un árbol y cedió el liderato a su compañero de equipo Alphand, que de esta forma logró también su primera victoria.
El Dakar ha mostrado un nivel muy alto, tanto de pilotaje como de dureza y de navegación, con pérdidas regulares de los participantes, y que especialmente se dieron en las etapas de la sabana en Malí, Guinea y Senegal. La carrera recuperó su espíritu tradicional y eso ha sido importante para la espectacularidad de la prueba. La navegación resultó muy difícil y complicó las cosas a muchos equipos.
La cita también ha contado con algunos puntos negros. El fallecimiento del australiano Caldecott en un accidente, unido al atropello de dos niños, en las jornadas que precedieron a la conclusión del rally, tiñeron de luto la carrera.