El Correo Digital
Miércoles, 18 de enero de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
Morir por televisión
Qué forma de temblarme las manos. No podía seguir comiendo. Aquella muchacha estaba a punto de caerse. Agarrada a la ventana de una sexta planta por la que salía espeso humo negro, con sus faldas y sus medias negras mientras con la punta de sus zapatos intenta inútilmente encontrar un apoyo que la libre de la muerte. No puede más y se deja caer. La cámara la sigue en su recorrido hasta que se estrella contra el hormigón cubierto de una leve capa de nieve, que se eleva por el impacto como si fuese agua en una piscina. A su alrededor, cuatro hombres con plásticos azules se echan las manos a la cabeza sin saber adónde mirar: si al cuerpo roto de la joven o a los que como ella aún cuelgan de las ventanas. Telecinco aún mostrará cómo caen al menos otras tres personas más, permitiéndonos ver cómo impactan una tras otra contra el hormigón. Son trabajadores atrapados en una empresa que se ha incendiado en Rusia. Las lágrimas no me dejan ver nada más. Las imágenes han sido presentadas con el mismo tono con que se nos muestra el precio alcanzado por un queso de denominación de origen en un concurso. Ignoro lo que han hecho otras cadenas con esta noticia. Por más vueltas que le doy no termino de entender la razón de esas imágenes, el sentido de que nos las muestren así y en qué se diferenciaban estas personas de quienes saltaron al vacío el 11-S y se puso tanto cuidado en no enseñarnos. Sinceramente, no entiendo este periodismo, esta forma de tratar las noticias, esta forma de tratarnos a todos. Estoy asustado.



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