La Euroliga ha habilitado una ventanilla especial en el Galatsi Olympic Hall ateniense. En ella se despachará un único billete con destino directo al Top 16, la siguiente fase del mejor torneo continental. Esta venta anticipada ha quedado restringida a un pretendiente. Se trata del TAU Cerámica, que en caso de superar al AEK (19.45 horas) recibirá su pasaje con una sonrisa de oreja a oreja.
El partido ante el casi defenestrado conjunto heleno -entrar como sexto mejor es su exclusiva aspiración a día de hoy- ofrece de esta forma un aliciente extra. Porque, de ganar, el Baskonia afrontará con un colchón de tranquilidad el tramo final de esta fase, que exclusivamente sirve para separar el trigo de la paja.
Sin embargo, la expedición vitoriana no se conformaba ayer con este párrafo. Sus componentes hablaban de sumar en Atenas para acortar la incertidumbre sobre la identidad del líder definitivo del Grupo A. Un buen indicio.
El TAU de Perasovic atisba esta clasificación anticipada como una consecuencia de su crecimiento baloncestístico. Pero no quiere quedarse ahí. Observa con desconfianza al Zalgiris, que le iguala en lo más alto del lote con idéntico balance (7-3). Eso sí, habrá que ver cómo le afectarán mañana las deserciones de Ayuso y Cota, básicos en los esquemas de Sireika, en el Palaverde del Benetton, otro aspirante. Aparte de los de Treviso, Climamio y el sorprendente Bamberg también se mueven a tiro de piedra. Prohibido relajarse.
Tercer triunfo seguido
El Baskonia, que busca su tercer triunfo seguido en este frente, se ha presentado sin Hansen. Pero sí contará con Vidal. El catalán, pese a sus molestias en el talón izquierdo, recalcó ayer su deseo de participar en este episodio. Un duelo que se presenta, en teoría, más peliagudo que el que disputaron en el Buesa Arena. Entonces, los azulgranas se impusieron por un cómodo 77-62.
El amor propio del AEK, unido a que ésta representa su última oportunidad de reengancharse al tren del Top 16, apuntan hacia un encuentro con mucha más miga. De hecho, en su última comparecencia como local, los de Kakiousis sorprendieron a todo un Climamio Bolonia. Lanzados por Chalmers y Pelekanos se impusieron por 82-75 y dieron una alegría imprevista a su resignada afición.
Precisamente, ambos exteriores, junto al base Panteliadis y el pívot Coppenrath aparecen como los mejores valores de unas devaluadas águilas amarillas. Y es que muy lejos quedan ya los tiempos en que este clásico probó la 'Final Four' o reinó en su torneo doméstico.
Su último título data de 2002, cuando se adjudicó la Liga griega. Desde entonces, debido a una profunda crisis económica, atraviesa un periodo de recesión. Ha pasado de contar con una plantilla rebosante de clase -Dikoudis, Tsakalidis, Kakiousis, Hatzis, Holden...- a confiar por obligación en promesas aún imberbes y restos de serie.