El nuevo gobernador del Banco de Italia, Mario Draghi, que tomó posesión del cargo el lunes tras la dimisión de Antonio Fazio el pasado 19 de diciembre, se abstendrá a partir de ahora de cualquier decisión sobre la Banca Nazionale del Lavoro (BNL) para evitar un conflicto de intereses. La razón de tal decisión es que hasta ahora ha sido vicepresidente en Europa del banco de negocios estadounidense Goldman Sachs, firma que ha asesorado al BBVA en su batalla legal por la entidad financiera romana, que aún sigue abierta.
Las próximas resoluciones partirán del llamado directorio de la institución, integrado por el director general, Vincenzo Desario, y los dos subdirectores, Pierluigi Ciocca y Antonio Finocchiaro. En realidad, la reforma del Banco de Italia que el Gobierno ha llevado a cabo aprovechando la marcha de Fazio ya atribuye al directorio el poder de decisión colegiado de la entidad. Así, lo que cambiará es que las decisiones del caso BNL se tomarán con tres votos y no cuatro, porque Draghi se ausentará.
La Banca Nazionale del Lavoro ha sido objeto de una larga disputa entre el BBVA, cuya oferta pública de compra de acciones (OPA) fracasó el pasado mes de julio, y la aseguradora Unipol, que fue quien la frustró y que acaba de ver cómo el Banco de Italia rechazaba su contra-oferta hace una semana.
Pese a todo, la batalla continúa y el BBVA sigue involucrado en ella, manteniendo vivo el conflicto de intereses del nuevo gobernador. El banco vasco, que ha cambiado de asesores en Italia, espera el cierre oficial de la aventura de Unipol para desvelar su estrategia. Según la mayoría de la prensa y analistas italianos, pasa por comprar a su rival sus acciones y presentar después una nueva oferta.