Los partidos de la oposición al Gobierno municipal criticaron ayer con dureza el discurso de Iñaki Azkuna ante la creciente sensación de inseguridad ciudadana en Bilbao. Para el portavoz del PSE-EE en el Ayuntamiento de la capital vizcaína, Txema Oleaga, el alcalde emplea un «lenguaje ultraderechista, clasista y racista» al declarar la «guerra al navajero». Las palabras de Azkuna tras su convalecencia de dos semanas «suenan -en opinión de Oleaga- a las más pura ultraderecha, donde se habla de mano dura, actuar contra la gente en función de la vestimenta, la raza...». «Ése es un terreno resbaladizo», advirtió.
El responsable socialista cree que «el combate contra la delincuencia no está reñido con el respecto a la Ley». A su juicio, el alcalde no ha respondido al problema con la «serenidad y sosiego» necesarias, sino con «medidas populistas» de «puro marketing». Además, Oleaga se preguntó ayer «de qué vale que actúe la Policía Municipal de una manera, si luego la Ertzaintza no lo hace» y volvió a reclamar «coordinación policial».
Madrid y Barcelona
Por contra, el PSE-EE tendió la mano al primer edil en su apuesta por pedir un cambio en la normativa sobre tenencia de armas, que conllevaría una reforma del reglamento, no así con respecto al endurecimiento de penas por el que abogaba también el propio Azkuna. «El Código Penal acaba de ser reformado y todo el mundo estaba de acuerdo. El siguiente paso sería ya la cadena perpetua», argumentó Oleaga.
Antonio Basagoiti, líder del PP en Vizcaya, por su parte, sostiene que «la Ertzaintza debería haber decomisado navajas desde hace tres años, como ha ocurrido en Madrid y Barcelona, y no esperar a que ocurran el asesinato de un taxista o de un joven en Nochevieja». Oleaga afirmó que «es evidente que la inseguridad ha crecido en Bilbao, pero también que lo ha hecho desde que está Azkuna».