DE CUANDO EN CUANDO OLMO Es muy posible que los tertuliantes que leyeron mi comentario titulado 'La habanera de Blanca' se quedasen un tanto extrañados ante el último párrafo, que copio textualmente tal como se publicó. Decía así: «Y recuerdos a los vecinos de Las Arenas. Digo esto porque Blanca tiene una bicicleta y todos los días va y viene a Las Arenas. ¿Toma canela!».
Leer esto después de saber que Blanca (que se ha otorgado el para mí honroso título de mi bisabuela periodística) va a cumplir los noventa y nueve años es como para pensar que se trata de un asombroso fenómeno de vitalidad. Y lo sería, en efecto, de no haber mediado en el citado párrafo el duende, aquel famoso duende del taller, que era el que gastaba sus bromas enredando entre las líneas de plomo de los antiguos talleres periodísticos.
Hoy ese duende ha evolucionado en la medida que impone el progreso. Ya no hay en los periódicos ni talleres ni líneas de plomo, ahora tan sólo hay ordenadores y pantallitas, pero no por eso el duende se ha jubilado. Sigue ahí, fiel a su cita cotidiana, pero ahora, en vez de enredar entre las líneas de plomo, enreda entre los chips del ordenador, pero sigue enredando, que es lo suyo. Ahora ha subido un poco de categoría profesional y en vez de ser el duende del taller es el duende del ordenador. Y fue ese puñetero duende el que me jugó la broma de convertir a una respetable señora de casi cien años en una ciclista cotidiana.
Blanca hace todos los días su ejercicio ciclista, es cierto, pero lo hace en una bicicleta estática que tiene en su habitación. Lo que ocurrió fue que el endiablado duende del ordenador se metió en el párrafo que he copiado al principio y escamoteó el vocablo «estática», y de esta forma lanzó a la buena de mi 'bisabuela' a correr por la carretera en bicicleta.
Es cierto que Blanca, según me confesó en una visita que hice a su casa, todos los días practica su ejercicio en la bicicleta estática y calcula que suele hacer el equivalente a un viaje a Las Arenas, lo que no deja de ser también una hazaña deportiva digna de ser cantada en letras de molde. Espero que el año próximo, cuando Blanca celebre su centenario, lo haga también con su cotidiana carrera ciclista.