Papeles por aquí, papeles por allá, definitivamente comienza a cerrarse un debate que ha hecho protagonista a Salamanca en toda España por su afán de conservar unos papeles que no le pertenecían. Salamanca ha pasado de no tener nada que ver con los catalanes a tener una guerra abanderada desde el tripartito, en Cataluña, y por el PP en Salamanca. Querer o no a Salamanca se ha convertido en una cuestión archivística. Si ibas con la pancarta amabas a Salamanca, además de amar a España. Si, en cambio, considerabas justa la devolución de los papeles, quedarse en casa era la mejor solución, ya que 'traidor' era lo más bonito que ibas a escuchar. Hemos vivido de todo en estos últimos diez años; desde el antiguo alcalde Jesús Málaga con su gran frase 'Nunca se llevarán los papeles de Salamanca', que seguro que recuerda ahora, como subdelegado del Gobierno, mientras firma la orden de devolución, hasta Julián Lanzarote, actual alcalde, que detectó curiosamente fallos en el alcantarillado del archivo para vallarlo el mismo día en que se decretaba la orden. Esto no ha acabado, ya habrá más comunidades que reclamen, una vez abierta la veda. No obstante, creo que ERC tiene suficientes razones para ganar votos sin utilizar la memoria del pasado como arma. Empleemos herramientas del presente para solucionar el presente, que suficientemente complicado es ya.