Dicen los psicológos que los terrores infantiles proceden del miedo a la soledad, y que el llanto de los niños que de repente no ven a sus padres revela una desolación rabiosa y angustiada. En muchos casos se trata sólo de un susto. En el de Truman Capote había algo más. Su padre trabajaba de comerciante, cuando lo hacía, y pasaba muy poco tiempo en casa, y su madre se ausentaba durante varios días con alguno de sus numerosos amantes.
Capote fue un niño herido, asustado, fiero como el animal que se siente acorralado. Y lo fue desde la infancia y hasta que murió de sobredosis en 1984, en una casa del selecto barrio de Bel Air, en Los Ángeles. El próximo miércoles, día 25, sale en España la más completa biografía sobre el escritor estadounidense, con el título de 'Truman Capote' (Ediciones B) y firmada por Gordon Clarke.
El autor de 'A sangre fría' nació en 1924 en Monroeville, un pequeño pueblo de Nueva Orleans. Su madre, Lillie Mae, tenía 16 años y quiso abortar, pero su padre, Arch Persons, se oponía. Arch dejó a su mujer de vacaciones con unos amigos de Colorado, para que disfrutara del buen clima veraniego. En realidad, se trataba de un engaño, pues él ya había calculado que a la vuelta sería demasiado tarde para perder al niño.
La pareja fue un fracaso desde el mismo viaje de novios. Ella se esperaba otra cosa, más lujo y comodidades, que él no se las podía dar aunque se las había prometido. Las infidelidades de Lillie Mae aumentaban y se producían delante de los ojos de Truman desde que éste tenía dos años. Su madre pensaba que el niño no advertía lo que estaba haciendo. Sin embargo, el escritor se lo contó a Clarke, su biógrafo, con todo lujo de detalles, incluidos sus ataques de histeria cuando veía a su madre en brazos de los hombres, o asistía a los intentos de golpearla de alguno de sus amantes. A veces le dejaban solo en la habitación, encerrado, y se ponía a llorar, hasta que se cansaba y se dormía en el suelo.
«Un Merlín de bolsillo»
Sus padres se separaron cuando Capote tenía seis años y él vivió con los hermanos de Lillie Mae durante la mayor parte de su niñez. Sus tías pensaban que le trataban muy bien, pero de mayor él solo se acordaba de episodios desagradables. Su mejor amiga en aquella época fue Harper Lee, la autora de 'Matar a un ruiseñor', que le incluyó como un personaje en esta novela y le describió como «un Merlín de bolsillo cuya cabeza bullía de excéntricos planes, extraños anhelos y pintorescas fantasías».
Lillie Mae hizo un curso de estética en la escuela de Elizabeth Arden en Nueva York, encontró un empleo y empezó una relación con Joseph García Capote, hijo de un coronel catalán destinado en Cuba. Joseph se convirtió en un próspero hombre de negocios y se casó con la madre de Truman, que reclamó al niño para que viviera con ellos.
A los nueve años, Capote ingresa en Trinity School, uno de los mejores colegios privados en la Gran Manzana. Uno de sus profesores lo acompañaba a veces a casa y lo llevaba al cine Olimpia. Se sentaban en una de las últimas filas y se acariciaban. Su madre, que se había cambiado el nombre a Nina por ser más acorde a su nuevo estatus social, se alarmaba porque su hijo no crecía como un chico viril, y cuando tuvo 15 años le apuntó a una academia militar que estaba a 50 kilómetros de Manhattan. Allí, pronto se convirtió en un objeto sexual, al ser el más joven y guapo entre los cadetes.
A los 16 años se escapaba con una amiga a los lugares 'chic' de Nueva York. Quería alcanzar la fama, y quería alcanzarla pronto. Así que, sin pasar por la universidad, entró de corrector en la prestigiosa y muy intelectual revista 'New Yorker'. Era bajo de estatura, vestía un capa negra y tenía una larga melena rubia. Cuando el director le vio por primera vez, preguntó: «¿Qué es eso?».
A los 23 años publicó 'Otras voces, otros ámbitos' y logró con ese libro su primer gran éxito. De su padre heredó una innata capacidad de seducción y un gran talento para la escritura, que su antecesor mostraba en divertidas cartas para pedir dinero a sus variados corresponsales.
A Marlon Brando le sedujo en un restaurante de Hong Kong, durante una cena bien regada en la que el actor le contó todos los problemas que había tenido con su madre alcohólica. Era una confidencia, pero Capote la publicó sin mayores reparos en un famoso artículo titulado 'Un duque en su territorio'.
Contarlo todo
La vida familiar de Capote tampoco era muy boyante. La suerte de su padrastro iba en descenso, hasta llevarle a la ruina, y su madre se suicidó en 1954. Pero el escritor tenía unas irrefrenables ansias de triunfar, y hasta que no lo consiguió, a lo grande, no paró.
Gracias a la publicación de 'A sangre fría' en 1966 cobró dos millones de dólares, que le permitieron llevar la vida de rico que siempre había deseado. Se compró un Porsche descapotable y un piso de dos habitaciones en la planta 22 del edificio United Nations Plaza de la Quinta Avenida.
Aquel libro sobre el asesinato de una familia acomodada de Kansas, a manos de un par de psicópatas, causó un fuerte impacto dentro y fuera del mundo de la literatura. Capote invirtió seis años en la obra y muchas horas de conversación con los dos asesinos. Con uno de ellos, que tenía pretensiones literarias, llegó a establecer una intensa empatía, pero nada de esto se trasladó a la obra, escrita con una mezcla de las técnicas de la novela y el periodismo.
El escritor se entregó a la fama, a las fiestas, al alcohol y las drogas. Decía que estaba escribiendo su obra maestra, 'Plegarias atendidas', que no llegó a terminar. Le gustaban las mujeres hechas a sí mismas, ricas y famosas, como Pamela Churchill y Marella Agnelli, y se acostaba con hombres, con frecuencia mayores y conservadores.
Durante años fue un asiduo a las programas de entrevistas de la televisión, porque tenía una escandalosa tendencia a contarlo todo. Un artículo en 'Esquire' sobre lo que pasaba dentro del restaurante Côte Basque molestó tanto a los escritores neoyorquinos que le dejaron de hablar. Capote murió convertido en una sombra de sí mismo.