-¿Como es su relación con Clemente?
-Normal. No hemos coincidido mucho. Cuando yo subí al primer equipo del Athletic, en la temporada 1973-74, Javi todavía pertenecía la plantilla, pero no participaba porque estaba lesionado. No podía entrenar.
-¿Le recuerda como futbolista?
-Sí. Mucho. No nos llevamos mucha edad. A mí me gustaba mucho ir a los partidos del Athletic juvenil y fue entonces cuando le vi por primera vez. Recuerdo perfectamente su forma de jugar, su estilo, como inició su carrera, su lesión...Y luego he seguido su trayectoria como entrenador.
-¿Cómo era Clemente como jugador?
-Un jugador, sobre todo, de gran dinamismo, muy participativo. Destacaba mucho.
-El técnico de Barakaldo ha criticado en varias ocasiones el tipo de futbolista que sale ahora de la cantera del Athletic; una crítica que le afecta a usted como responsable que fue de Lezama durante años.
-Lo que hay que darse cuenta es que todo el fútbol, no sólo el vasco, ha evolucionado mucho en los últimos años. En realidad, ha cambiado la sociedad y el fútbol no ha sido ajeno a ello. Los chavales de ahora no son igual que los de hace veinte o treinta años. No tienen nada que ver. Y eso se nota en el trabajo de las canteras.
-Usted es de los pocos que puede ponerse en la piel de Clemente. También vivió un momento dramático, con la amenaza del descenso flotando en el ambiente, cuando sustituyó a Stepanovic y se sentó en el banquillo rojiblanco.
-Pues sí. No lo he olvidado.
-¿Cómo lo recuerda?
-Fueron momentos durísimos; momentos en los que sientes, más que nunca, la incidencia que tiene el Athletic y la responsabilidad que tienes tú como entrenador y la que tienen los jugadores. Es un peso muy grande que sientes todos los días. Pero no te queda más remedio que ser fuerte y superarlo.
-Ya veo que no ha olvidado aquel partido contra el Rayo.
-Eso no se olvida nunca. 1-0, 1-1, un momento crítico, la amenaza de caer a la promoción... Y luego la alegría de la victoria. Recuerdo el partido que hicieron Joseba y 'Cuco' Ziganda.