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Sábado, 21 de enero de 2006
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ECONOMÍA
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Señales de peligro para la automoción vasca
El sector de componentes ha frenado su ritmo de crecimiento en Euskadi y se enfrenta al reto de adoptar medidas para conjurar los riesgos que amenazan su futuro
ALERTA. La globalización de la economía es uno de los principales retos a los que se enfrenta el sector del automóvil. / EFE
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El sector del automóvil vive momentos de incertidumbre. Aunque el pasado año se cerró con un nuevo récord de ventas en España -1.528.849 turismos-, las matriculaciones acumulan tres meses de descensos consecutivos. Ese goteo a la baja se dejará sentir con más fuerza este ejercicio, según los fabricantes y comercializadores, que esperan una caída cercana al 3%. La situación internacional es más delicada. El escaso pulso del consumo en las principales potencias de la UE se tradujo en un retroceso del 0,7% en 2005, mientras en Estados Unidos las luces de alarma se han encendido hace ya tiempo.

Esa delicada coyuntura acabará por afectar, previsiblemente, a la industria de componentes del automoción. Un sector que, aunque sigue creciendo en el País Vasco, ha frenado de forma notable su expansión y que, para afrontar los peligros que se avecinan a medio plazo, debe reaccionar y adoptar medidas urgentes. De lo contrario, esa actividad, con una fuerte implantación en Euskadi, pasará «malos momentos», vaticinan expertos y fabricantes consultados.

En los últimos meses, diversas voces han alertado sobre ello por la creciente globalización de la economía mundial, la competencia generada por países con mano de obra barata y el fuerte encarecimiento de las materias primas, entre otros factores. Además, las dificultades que arrastran varios gigantes del automóvil -que figuran entre los principales clientes de este sector- por el retroceso de sus ventas han complicado la coyuntura.

Menos empleo

A día de hoy, las empresas de componentes de automoción de Euskadi continúan creciendo. Según los últimos datos -no cerrados definitivamente- del clúster Acicae, las 284 compañías que se dedican a esa actividad elevaron un 3,4% su facturación el pasado año hasta alcanzar los 8.401 millones de euros. Por contra, el empleo se redujo un 3% al situarse en 42.296 personas.

l ascenso de los ingresos es una constante que se mantiene en los trece últimos ejercicios, con la excepción de 2000. Siguen al alza, sí, pero a menor ritmo. En 2004, las ventas en Euskadi aumentaron un 10%, el triple que el año recién finalizado. A pesar de esa desaceleración, el volumen total es significativo. Sobre todo, si se tiene en cuenta que, hasta el mes octubre, la producción de turismos en España había caído el 12,6%. En Europa se encuentra casi estancada.

«El sector vasco goza actualmente de buena salud». Así de tajante se expresa el presidente de Acicae, Julián Hernando, que destaca la importante labor desarrollada por las firmas de Euskadi para potenciar su modelo de gestión, su productividad y su competitividad. Pese a ello, no oculta que, en el medio plazo, existen importantes nubarrones que amenazan el futuro si no se ponen en marcha las medidas necesarias.

La existencia de riesgos reales que pueden abocar a esta industria a una profunda crisis es una opinión absolutamente compartida. Fuentes empresariales explican que «esta actividad no está en crisis ahora ni lo va a estar en el corto plazo». «Aunque haya algunas compañías que pueden estar pasándolo mal por determinadas circunstancias, el sector está bien. El problema de verdad vendrá dentro de cinco o seis años. Tenemos que aprovechar ese plazo para reaccionar y prepararnos».

Los motivos

¿Qué elementos hacen peligrar el futuro del sector automoción de Euskadi? Julián Hernando explica que, entre los principales, se encuentra uno derivado de la importancia que han adquirido los gastos laborales y de producción. Ello ha hecho que un gran número de fabricantes hayan apostado por países -como los de Europa del Este y los asiáticos- en los que los costes salariales son hasta tres y cuatro veces más bajos que en el País Vasco. En la práctica, esa situación incrementa notablemente el riesgo de huidas empresariales y de traslado de producción.

No hay que olvidar la industria del automóvil utilizó hace ya años a España como un país estratégico por su menores costes. Ese escenario ha cambiado radicalmente por la, según se quejan los empresarios, escasa flexibilidad mostrada por los sindicatos y por las fuertes subidas salariales. «Todo ello ha provocado que los grandes fabricantes hayan hecho fuertes inversiones en otros países para tener capacidad de producción allí. Es evidente el riesgo de traslado de actividad a esas zonas países si no logran mantener la competitividad de las plantas españolas, que se está perdiendo a marchas forzadas», advierte un empresario. E, indudablemente, esas fugas tendrían consecuencias para los fabricantes vascos de componentes.

Otro factor que juega en contra de las firmas de Euskadi es su escaso tamaño, lo que les sitúa en una posición de debilidad frente a la cada vez mayor dimensión de su clientes. Así, les resulta prácticamente imposible repercutir el fuerte encarecimiento de las materias primas que soportan desde hace tiempo. Como consecuencia, sus márgenes son cada vez menores.

Esas circunstancias, junto a los cambios naturales que sufre el sector de automoción, hacen, según los medios consultados, que el sector vasco puedan afrontar «problemas serios partir de 2008 ó 2009».

Medidas

Para conjurar esos riesgos son necesarias medidas concretas cuyo desarrollo actual es «absolutamente insuficiente», admiten fuentes del sector consultadas. De ahí que su reforzamiento se haya convertido en uno de los principales objetivos de Acicae. Julián Hernando identifica entre esas actuaciones la necesidad de que las empresas vascas potencien su colaboración para adquirir mayor tamaño. Existen varias fórmulas: alianzas, fusiones o la entrada de nuevos socios. Ello les permitiría reforzar sus recursos para seguir mejor a los clientes que decidan instalarse en el Este de Europa u otras áreas.

Otros elementos en los que deben trabajar con ahínco las compañías son, según los mismos medios, la potenciación real de su internacionalización conla implantaciones en el extranjero, el aumento de su flexibilidad para adaptarse a los cambios de mercado, el reforzamiento del valor añadido que ofrecen a los clientes a través de la especialización y una decidida apuesta por la innovación.

En suma, todas las partes coinciden en el mismo diagnóstico. Si esas líneas de actuaciones son seguidas firmemente, la industria vasca de automoción seguirá creciendo. De lo contrario, en no muchos años entrará en una crisis difícilmente superable.



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