El padre de Jill Carroll, la periodista estadounidense secuestrada en Irak, y la principal agrupación política árabe suní pidieron ayer la liberación de la reportera cuando se cumplió el ultimátum dado por sus captores. El padre de Carroll, reportera que trabaja para el diario estadounidense 'The Christian Science Monitor', lanzó un desesperado alegato en las televisiones Al-Yasira y Al-Arabiya. «Quiero hablar directamente a los secuestradores de mi hija, ya que quizá sean padres como yo: mi hija no tiene ningún poder para lograr liberar a nadie», dijo Jim Carroll a las cadenas árabes en una declaración grabada desde Washington.
El padre recordó a los captores, que amenazan con ejecutar a la periodista si los Gobiernos de Bagdad y de Washington no liberan a las mujeres iraquíes encarceladas, que su hija «es una periodista, una persona inocente». «Vosotros podéis beneficiaros de ella como periodista para que haga llegar la voz de los iraquíes al mundo», agregó.
En un sentido similar se expresó el suní Frente del Acuerdo Nacional Iraquí (FANI). Hussein al-Faluyi, su portavoz, dijo que su agrupación «lanzó una petición de liberación a los secuestradores para que la pongan en libertad».
Mientras, al menos cuatro civiles murieron y otros tres resultaron heridos ayer por la explosión de una bomba en el centro de Bagdad. El artefacto estalló poco después de las 10 horas en la plaza Aqaba bin Nafie, una zona comercial en el distrito de Karradah. Una de las víctimas mortales era un contratista británico de 29 años, que trabajaba para una compañía de defensa de EE UU. Stephen Enright era un ex paracaidista de la Fuerza Aérea Británica.