Los dos adolescentes, compañeros de aula de 16 y 17 años, se enzarzaron en una pelea mientras jugaban al fútbol en el patio del instituto Martín de Bertendona de Bilbao, durante un descanso entre clases poco antes de las cuatro de la tarde del jueves. De los insultos pasaron a los golpes, hasta que el más joven abandonó el patio y se dirigió al lugar donde guardaba su chamarra. Los alumnos que presenciaron la pelea pensaron que el altercado había acabado. Sin embargo, el muchacho volvió minutos después con una navaja que había cogido de la cazadora y atacó a la víctima, todo ello según el relato de los responsables del Departamento de Educación.
M. M., de 17 años y nacionalidad polaca, trató de defenderse y recibió un primer navajazo en su brazo. Un segundo pinchazo le alcanzó la espalda. «No hubo oportunidad de evitar la agresión porque nadie se esperaba que el chico iba a volver para atacarle», relataba ayer un integrante de la plantilla del instituto. El agresor, de origen georgiano, regresó a su aula y se sentó en el pupitre para continuar las clases. «Estaba muy nervioso. Se le veía agobiado», relataba ayer una alumna de cuarto de ESO, que acude a la misma clase que los dos implicados.
Un empleado del centro educativo avisó a la Ertzaintza. Los agentes comprobaron que el muchacho presentaba heridas de arma blanca y escucharon el testimonio de la víctima. Pocos minutos después detenían a su agresor. «Llamaron a la profesora y salió del aula. Al volver pidió a M. M. que le acompañara. Después vimos que se lo llevaban esposado y escoltado por dos policías», añadía otra estudiante.
El equipo sanitario de una ambulancia de la DYA ofreció los primeros auxilios al herido, que fue evacuado al hospital de Basurto. Tras ser atendido en el centro sanitario, el muchacho pudo volver a su casa. Responsables del centro educativo manifestaron ayer que el alumno se encuentra bien y que las lesiones que sufrió no revisten gravedad.
El detenido fue trasladado a dependencias policiales y pasó a disposición de la Fiscalía de Menores, que decidió ponerlo en libertad. Portavoces del Departamento de Educación indicaron que el alumno podría ser sancionado con una expulsión de una a dos semanas. Por el momento se le mantendrá alejado del centro educativo hasta que se tome una decisión definitiva.
Comité de convivencia
El incidente ha causado un profundo malestar en la comunidad educativa del instituto Bertendona. Tanto los docentes como algunos compañeros de los implicados aseguraban ayer que los dos chicos «no son conflictivos». «El que sacó la navaja es un chaval tranquilo, muy majo. Y, además, son amigos», explicaba una alumna. «Ha sido un golpe muy duro. No entendemos qué le pudo pasar», se lamentaba una docente.
El claustro de profesores celebró ayer un reunión de urgencia y decidió convocar un 'comité de convivencia' para el próximo lunes y tratar de mediar en el conflicto. Los responsables del instituto se han puesto ya en contacto con las familias de los chicos implicados en el enfrentamiento y aseguran que su actitud es muy positiva. Al parecer, las madres de los dos adolescentes se conocen.
Algunos profesores coincidían ayer en afirmar que la pelea del jueves es «un incidente aislado» y que la conflictividad del centro es «la misma que la que puede haber en cualquier otro instituto o colegio concertado en el que se imparte clase a adolescentes de estas edades». Este instituto ya registró otro altercado en febrero del año 2003. En aquella ocasión, dos hermanos de 17 y 19 años resultaron heridos por arma blanca en una pelea que comenzó en el patio del centro de enseñanza y terminó en la calle. La Policía se vio obligada a vigilar el exterior del instituto durante varios días para evitar una guerra de bandas.
Desde el Departamento de Educación descartan tomar cualquier medida más allá de la sanción al alumno. «No vamos a poner vallas ni detectores de metales. Sería crear una alarma social innecesaria totalmente», explicaron. Recordaron, sin embargo, que la Policía Municipal vigila los alrededores de este instituto de Secundaria, al igual que hace en otros centros, con el fin de evitar la venta de droga.