El arqueólogo de la Diputación Iñaki García Camino descartó la existencia de tumbas de monjes en el suelo que albergó hace tres siglos el convento de los Carmelitas Descalzos en Sestao. El diputado de Obras Públicas y Transportes, Eusebio Melero, subrayó ayer en Juntas Generales que, una vez constatado que no quedan restos de especial relevancia en la zona, en unas semanas entrarán al recinto las obras de construcción del Eje del Ballonti.
«Hay hallazgos importantes a nivel histórico, pero no arqueológico», reconoció García Camino. El responsable foral desveló que las 40 tumbas de los monjes sobre los que no queda constancia registral «desaparecieron en torno a 1920, cuando AHV excavó en el suelo de la antigua ermita para construir una balsa de agua con la que abastecer a sus fábricas».
El monasterio fue construido en 1719 y estuvo activo hasta 1834. Posteriormente, fue convertido en un fortín militar hasta finales del siglo XIX y en el XX albergó una fábrica e incluso viviendas obreras hasta que en los años sesenta «las excavadoras entraron al solar y lo derribaron todo».
Sólo se conserva la base
Los trabajos han descubierto la mitad de la estructura original, pero el arqueólogo matizó que «sólo se conserva la base y está muy afectada por los distintos usos que tuvo». En el resto del convento que todavía queda bajo tierra deberá realizarse una investigación similar, «pero ya será responsabilidad del Ayuntamiento al tratarse de un terreno sobre el que está previsto edificar viviendas». En cualquier caso, al ser improbable que se encuentren nuevos hallazgos de trascendencia, García Camino calificó de innecesario conservar los vestigios del convento, «cuando en Vizcaya hay otros de esa época e incluso anteriores en un estado mucho mejor».