DE CUANDO EN CUANDO OLMO Con el nombre de este depredador, titulaba el señor Sarasketa una de sus curiosas e interesantes divagaciones sobre la caza y la pesca, actividades que conoce a fondo. Yo las leo a pesar de que no soy ni cazador ni pescador, pero siempre me ha gustado conocer a fondo todas las actividades deportivas y lúdicas del ser humano y, a través de sus comentarios, voy conociendo los intríngulis de la caza y la pesca. Y he podido darme cuenta del auténtico espíritu deportivo, e incluso ecológico, de los verdaderos cazadores y pescadores.
En ese artículo sobre el raposo, el señor Sarasketa acusa amablemente recibo a estos comentarios míos sobre sus interesantes divagaciones y ofrece un curioso 'curriculum' de ese depredador de gallineros, que forma, junto con el ave conocida como cuco, la más avispada pareja del reino zoológico.
Digo esto porque los dos tienen madriguera y nido y lo consiguen de forma gratuita y sin mover para ello ni diente ni pico. El cuco se limita a poner sus huevos en cualquier nido ajeno y el raposo (según pude leer) se cuela bonitamente en cualquier madriguera de un tejón cuando no está su legítimo dueño, y para poner el contrato de propiedad a su nombre la llena de excrementos.
Cuando el dueño de la vivienda vuelve, como al parecer no es tan guarro como el raposo o tiene el olfato más delicado, aquel aroma desagradable le impulsa a buscarse otro cubil. De esta forma astuta y original, el raposo se convierte en propietario de la vivienda sin necesidad de ahorros, gastos o hipotecas.
Pero aún hay otro curioso detalle en ese artículo sobre el raposo que es una prueba más de que las historietas de Don Celes no son sólo imaginación sino también realidad. Porque el raposo, según leo, pesca los cangrejos de río por el mismo sistema que utiliza Don Celes, lanzando al agua a su perro atado y tirando de él cuando algún cangrejo se agarra con las pinzas a su rabo.
He dicho más de una vez que esas historietas no son sólo imaginación y que casi todas han sido alguna vez realidad. Lo único que falta es saber dónde, cuándo y cómo han ocurrido. Ahí tienen ustedes, en el raposo, otro ejemplo demostrativo de mi teoría sobre el humorismo de la vida real.