Los servicios de salvamento y socorrismo en las playas vizcaínas dependerán en exclusiva de la Diputación a partir de este verano. El Departamento de Medio Ambiente se ha hecho cargo de una campaña que desde hace décadas organiza la federación en colaboración con la BBK. Ahora se adjudicará por concurso público, con un presupuesto de 1.100.000 euros.
La directora de Medio Ambiente de la Diputación, María Uribe, considera que esta nueva etapa es «el final de un proceso». El detonante del cambio en la organización de estas tareas fue la fuga de socorristas, que durante años han trabajado como voluntarios cobrando dietas en concepto de beca deportiva. Muchos efectivos formados en Vizcaya empezaron a trabajar en otros territorios o en piscinas de urbanizaciones privadas que les ofrecían mejores condiciones.
Para frenar esta tendencia, se decidió profesionalizar al colectivo el pasado verano. La Diputación destinó 550.000 euros a pagar los sueldos de 110 especialistas. Las retribuciones se equipararon con las de los hondartzainas, mil euros al mes, lo que puso fin a un «agravio comparativo». Aunque los fondos salieron de las arcas forales, los ayuntamientos se encargaron de la contratación.
María Uribe asegura que en aquel momento la Diputación ya pensaba hacerse cargo de toda la campaña de salvamento, al igual que gestiona la limpieza y los equipamientos de las playas. «Optamos por un sistema intermedio porque no teníamos consignado el presupuesto», dice. La BBK redujo su aportación a la Federación Vizcaína de Salvamento y Socorrismo de 500.000 a 226.000 euros, según datos facilitados por la agrupación deportiva.
Las conversaciones continuaron después del verano. Con un colectivo de socorristas profesionales, el servicio tenía «difícil encaje» en la obra social de la BBK. Aun así, la ruptura no será total. La Diputación tiene previsto firmar un convenio con la entidad financiera para que contribuya a sufragar el servicio, aunque aún no se ha concretado. Fuentes de la caja mostraron su disposición a «estudiar propuestas de colaboración».
Para primavera
En sus inicios, en 1959, los servicios de vigilancia y atención a los bañistas formaban parte de la actividad de la entidad financiera «como obra social propia». A partir de los años 70 empezó la colaboración con la federación vizcaína, que imparte cursos de formación a socorristas y monitores. La agrupación podrá presentarse ahora al concurso convocado por la Diputación «al igual que otras entidades», explica la responsable foral. El proceso de licitación «se acaba de lanzar» y el departamento espera contar con la empresa adjudicataria en primavera. El trabajo en las playas comienza a mediados de junio.
La entidad que resulte elegida gestionará todos los aspectos relacionados con el salvamento, desde el personal hasta el mantenimiento de los módulos, edificios y materiales que componen su infraestructura. Aunque está previsto renovar algunos equipos, la campaña de 2006 «no deparará grandes cambios» para los bañistas. Lo que sí se quiere hacer es ampliar el horario de trabajo de los socorristas de siete a ocho de la tarde. Esto exigirá un mayor desembolso para pagar los salarios.
A diferencia del año pasado, la contratación de la plantilla dependerá directamente de la adjudicataria y no de los ayuntamientos. De esta forma será más sencillo cubrir bajas y mover a los efectivos por diferentes arenales. En realidad, según la Ley de Costas son los ayuntamientos los que tienen la competencia en materia de salvamento y socorrismo, pero sus limitaciones presupuestarias obligan a intervenir a la Diputación.
En Vizcaya, además, antes de la aprobación de esa ley ya se cubría este servicio mediante la colaboración entre la BBK y la federación. «Los vizcaínos deberíamos estarles agradecidos, porque sin tener ninguna obligación nos han sacado del apuro durante mucho tiempo», concluye María Uribe.