La Audiencia provincial de Vizcaya ha confirmado la sentencia de un juzgado que ordenó el desalojo de un piso de Bilbao tras comprobar que allí se ejercía la prostitución. La comunidad de propietarios recurrió a la vía judicial para denunciar las molestias que ocasionaba el trasiego de personas «a cualquier hora del día y de la noche». El inquilino presentó un recurso de apelación que ha sido desestimado y deberá pagar las costas de ambos procesos.
El contrato de arrendamiento del piso, en la calle Luis Briñas, se firmó en septiembre de 2002. Según consta en la sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 1 de Bilbao, «desde el principio» los vecinos notaron que allí se ejercía la prostitución. «Muchas personas ajenas a la comunidad entran, incluso a horas intempestivas, en el edificio. Han llegado a orinar o verter bebidas en el portal y llamar al portero electrónico a vecinos que nada tienen que ver con ese piso», relata la resolución judicial.
La situación provocó conflictos y «encaramientos verbales» entre algunas vecinas y los clientes del negocio. Uno de los principales perjudicados era el presidente de la comunidad, que reside justo encima del piso alquilado «y al que se llama por error en muchas ocasiones». Además, se comprobó que un número de teléfono anunciado en la Prensa para ofrecer servicios sexuales «se residencia en la vivienda arrendada».
La magistrada dice que la prostitución es «una actividad molesta» para la comunidad cuando se realiza «las 24 horas del día». A ello se une la «inseguridad» que genera la continua entrada de personas «extrañas al inmueble». El juzgado condenó al inquilino a dejar el piso, pero éste recurrió a la Audiencia. En su defensa alegó las «contradicciones» y «falta de imparcialidad» de los vecinos y dijo que trabajaba en casa como masajista. Sin embargo, el tribunal considera «suficientemente expresivo» el testimonio de los residentes sobre las molestias que han soportado, entre ellas «situaciones tensas y comprometidas con sus esposas al confundirse las distintas viviendas».