Trasladar piezas de gran tonelaje no es tarea sencilla. Para desplazar el material, en ocasiones hay que recurrir a un transporte especial, con las dificultades que ello conlleva para el tráfico. Retirada de semáforos y paneles informativos, cortes de carretera, escolta policial... Todo movimiento de grandes mercancías obliga a realizar modificaciones a su paso, así como a movilizar a multitud de personas. Se trata de un trabajo que se lleva a cabo a diario, tanto durante el día como por la noche. Sin ir más lejos, durante el pasado año la Ertzaintza escoltó 743 transportes especiales en Vizcaya, según apuntaron fuentes del Departamento de Interior del Gobierno vasco. En la totalidad de la comunidad autónoma vasca, esta cifra se eleva hasta 1.521.
Uno de estos sinuosos traslados tuvo lugar la noche del jueves entre Portugalete y el Puerto de Bilbao. La complicada operación arranca a las 00.40 horas en la rotonda de los tubos, junto a la fábrica de Nervacero. Un camión cargado con un transformador eléctrico fabricado en la planta que tiene la firma ABB en Sestao pone rumbo al 'Superpuerto'. Con un peso de 345 toneladas y una longitud de 39 metros, amarrar la pieza al remolque se convierte en una prioridad. «Si cae en la carretera, se puede liar gorda», avisa Jesús Pozo, uno de los operarios. Para que no surjan problemas de estabilidad en el transporte, se coloca también un contrapeso de treinta toneladas.
Corte de la A-8
Llegar al destino precisa de un diseño minucioso del terreno. La compañía y la Policía autónoma se encargan de la actuación. «Intentamos causar los menores problemas posibles, pero la incidencia sobre el tráfico es inevitable», admite un agente al que no le quedará más remedio que trasnochar. «Serán unos 18 kilómetros de recorrido y al paso que vamos, podremos tardar unas cinco horas. Terminaremos al filo del amanecer», vaticina con resignación.
En una singular maniobra, el camión parte en sentido contrario y marcha atrás. En pocos minutos se adentra en la A-8, cortada en ambos sentidos para la ocasión y en la que han sido retirados unos paneles informativos. Tras atravesar la mediana, sale de la autovía y avanza en dirección Ortuella. En el trayecto se han tenido que retirar hacia los lados una veintena de semáforos. «No será fácil pasar los badenes de Urioste. Habrá que ir despacito por ahí», apunta la Ertzaintza. Lo más peliagudo, no obstante, aguardaba en la pasarela peatonal de la localidad minera. Una imponente grúa se encargó de subir el viaducto unos metros para que pasara el transporte especial. «No es la primera vez que la movemos y no es difícil, porque está preparada para estos casos», revela un portavoz de la empresa.
Una vez dejado atrás el casco urbano de Ortuella, el dispositivo sigue hasta Abanto a través de la N-634 y, por debajo de la autopista, se adentra en el término municipal de Zierbena. Ya en las inmediaciones de la playa de La Arena, el imponente camión de mercancías toma el vial de acceso al puerto de Bilbao. Allí el material se cargará en un barco y navegará por el Cantábrico hasta la localidad de San Ciprián, en la provincia gallega de Lugo. «Un montón de piezas de Vizcaya acaban en un taller de ese municipio», desvela el conductor del transporte especial, Martín Sánchez.