El Parlamento de Cuba aprobará una ley en favor de los derechos de los transexuales, pionera en los países de su entorno, que incluirá el derecho a las operaciones de cambio de sexo en los hospitales públicos de la isla. El centro cubano 'oficial' Cenesex (www.cenesex.sld.cu) organiza talleres y campañas públicas por la tolerancia y en favor de gays, lesbianas y transexuales, en una sociedad en la que perviven -al igual que en toda América Latina- profundos prejuicios machistas y homófobos. Y el tema es tratado de manera reiterada en la producción cinematográfica y documental de la isla, con sentido profundamente crítico. Pero nada de eso es digno de ser presentado en la gran prensa europea. Lo único noticiable es la obra de un cineasta cubano autoexiliado en busca de su minuto de gloria subvencionada, que nos vuelve a presentar en Zinegoak de Bilbao el obsoleto cliché de la homofobia institucional de las primeras décadas de la Revolución cubana. Nueva munición contra Cuba y Fidel Castro, para llover sobre mojado. Dado que se ve al festival Zinegoak tan interesado en la homosexualidad en Cuba, ¿estarían dispuestos a proyectar en la próxima edición algunas de las decenas de obras sobre el tema filmadas cada año por autores y autoras residentes en la isla? Eso sí, que cuenten con el desinterés absoluto de la gran prensa.