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Miércoles, 25 de enero de 2006
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CULTURA
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Cinco jóvenes poetas vascos completan el décimo tomo de la biblioteca de Kortazar
Suárez, Erro, Otxoteko, Kortazar e Igerabide. / TELEPRESS
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La biblioteca vasca bilingüe, dirigida por Jon Kortazar, ha llegado a su décimo libro. La antología 'Un puente de palabras. 5 jóvenes poetas vascos' (Hitzezko zubia) y la edición en facsímil de 'Arrats Beran' (A la caída de la tarde), de Esteban Urkiaga 'Lauaxeta', completan la primera decena de la colección.

Además, en la presentación realizada ayer en Bilbao se anunció una segunda edición, a la que se suma la traducción al francés del primero de los libros publicados: 'Hosto gorri, hosto berde' (Hoja roja, hoja verde/Feuille rouge, feuille verte), de Juan Kruz Igerabide.

«Ha sido un ejercicio bonito traducir nuestras propias obras. En algunas ocasiones resulta un poema diferente», comentó la escritora navarra Castillo Suarez, quien junto a Angel Erro, Pello Otxoteko, Igor Estankona y Jon Benito completa el quinteto entresacado por Jon Kortazar de lo que él considera que es «la vanguardia de la poesía en euskera», según explicó Matilde Rovira, directora de Atenea, editorial responsable de la biblioteca.

Se trata de una colección de poemas «bella, equilibrada e interesante», matizó el irundarra Pello Otxoteko, quien quiso aprovechar para agradecer a Jon kortazar la introducción del libro, en la que realiza «la primera visión de la poesía de los nacidos después de 1970, lo que supone un acicate».

Poemas orientales

La biblioteca, de la que la mayoría de los volúmenes tienen una pintura de Jesús Mari Lazkano en la portada, se inició hace dos años con el libro de haikus escritos en euskera y castellano por Juan Kruz Igerabide. La obra, de la que se lanzaron 1.100 ejemplares, «se está acabando», comentó Rovira. Por ello, cuando el poeta propuso la posibilidad de traducir los poemas orientales al francés «nos convenció enseguida».

La iniciativa tiene su origen en una conversación entre el saxofonista Jean Louis Hargous y el propio autor. El músico galo tenía una melodía para las letras de Igerabide y éste no lo pensó dos veces. La hermana del saxofonista se encargó de la traducción. Y el espectáculo se representó en Biarritz en verano. Ahora, exploramos la posibilidad de traerlo aquí», dijo el poeta.



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