La Liga de Empresas quiere hilar fino en el controvertido tema del dopaje. No quiere dejar ningún cabo suelto y continuará con su plan de inspecciones entre los deportistas con el fin de erradicar y prevenir hábitos perniciosos para la salud. En esta temporada, que acaba de arrancar, ha instaurado un nuevo procedimiento a la hora de pasar los controles.
La norma ha sido formulada verbalmente a los responsables médicos de la empresas -Asegarce y Aspe- con el fin de que la pongan en práctica desde ya. Los pelotaris, cuando vayan a efectuar la micción correspondiente en todos aquellos exámenes que se elaboren a requerimiento de la Liga, «deberán tener cubiertas sus manos con guantes».
¿Por qué esta singular medida? Se han dado varios casos en que las pruebas de orina realizadas a deportistas en los laboratorios han dado unos resultados neutros. Se descubría, para sorpresa generalizada de los médicos, que el análisis era «completamente nulo». La razón: se había alterado previamente la orina. ¿Cómo? Se ha llegado a la conclusión de que, unos minutos antes de pasar el test, algunos deportistas podrían haberse introducido en las uñas unos polvos para desvirtuar la prueba. A la hora de orinar arrastran con el fluido la sustancia depositada en los dedos con el objetivo de que el análisis sea inservible.
Fijar los calendarios
Hasta los máximos responsables de la Liga de Empresas ha llegado el novedoso arte para alterar los análisis. Y ha dispuesto que se ponga en marcha, en todas aquellas muestras que se tomen en los partidos de sus competiciones oficiales, el consiguiente método. «A los pelotaris se les dotará de unos guantes en el mismo momento de orinar».
Ingerir fármacos con efectos invisibles para aumentar la capacidad física en una prueba concreta está de moda en muchos deportes. Sobre la pelota también se extiende la sombra alargada del dopaje. Entre los propios pelotaris y técnicos hay comentarios soterrados al respecto. Aunque es una temática considerada tabú para todos. Se inculpa en la penumbra y nadie es capaz de lanzar la primera piedra sobre el asunto. La Liga de Empresas viene luchando desde su instauración, con mejor o menor orientación, sobre la ingesta de estimulantes.
En la temporada 2005, con las técnicas disponibles por los equipos médicos, se han efectuado a once pelotaris las correspondientes pruebas. Seis de los deportistas están adscritos al cuadro de Asegarce y los otros cinco restantes a la promotora de los Vidarte. El resultado de las mismas ha sido «cero de sustancias prohibidas» dentro de los fármacos de la lista de La Liga de Empresas.El órgano de LEP. M (Liga de Empresas de Pelota a Mano Profesional) es la que ha asumido plenas competencias en esta materia. Y es este organismo el que fija en exclusividad las fechas, jornadas o partidos en las que se realizarán controles antidopaje, en y también fuera de la competición oficial. Previamente, esa entidad diseña un calendario de fechas que se deposita en el despacho de un notario bilbaíno.
«Total incertidumbre»
Su filosofía tiene un fundamento básico. «Garantizar la total incertidumbre que ha de presidir todo sistema antidopaje», y que los pelotaris deben asumir que «pueden ser sometidos en cualquier momento y sin previo aviso a todo tipo de reconocimiento médico». Es un claro aviso especialmente redactado para navegantes pelotísticos.