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Miércoles, 25 de enero de 2006
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Oiarzabal corona el Aconcagua año y medio después de sus congelaciones
| MONTAÑA | Escalar el gigante andino constituía la prueba para saber si vuelve al Himalaya esta misma primavera
Juanito Oiarzabal coronó ayer el Aconcagua (6.959 metros) junto a Fernando Escartín, Chema Martínez, Martín Fiz y Juan Vallejo. La expedición tenía un doble objetivo que se ha saldado con éxito. Por una parte se trataba de comprobar la adaptación y rendimiento en la altura de seis deportistas de élite -los tres anteriores más el ex futbolista Emilio Amavisca, el gimnasta Gervasio Deferr y la regatista Theresa Zabell- bajo la tutela de Oiarzabal y Vallejo. Pero también era una prueba para el 'ochomilista' después de año y medio de sus congelaciones y amputaciones de los dedos de los pies. El organismo de Oiarzabal ha respondido bien, lo que le abre la puerta a volver al Himalaya, quizá un 'ochomil' y probablemente esta misma primavera, como anunció él mismo en la presentación de la aventura andina.

La expedición al Aconcagua estuvo a punto de lograr que otros dos de sus miembros alcanzasen la cumbre. Emilio Amavisca y el médico vitoriano Juan Gandía -que ha formado parte del grupo para velar por la salud de sus componentes- se quedaron sólo a 50 metros de coronar.

«Condiciones infernales»

En sus comunicaciones con España, Juanito Oiarzabal comentó que en la cumbre hacía «un frío terrible con mucho viento». Por su parte, Vallejo aseguró que todos los componentes de la cordada final se encuentran en perfecto estado de salud, pese a las «infernales condiciones de la subida» por el frío y el viento.

Para los especialistas en montaña, el Aconcagua es una cima asequible, pero con reservas. La escasez de oxígeno en el aire se produce de manera más acusada que en otros montes del Himalaya con la misma altura. Esto es un obstáculo asumible para organismos adaptados, como el de Oiarzabal y Vallejo, pero mucho más severo para personas no acostumbradas a la altura.



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