El Gobierno alemán confirmó ayer el secuestro de dos ciudadanos germanos en Irak y precisó que se trata de Thomas Beisna y Rivine Bertha, jóvenes ingenieros de Leipzig que trabajaban en una fábrica de detergentes situada dentro del complejo industrial en el que se encuentra la refinería petrolífera en Beiji, a 250 kilómetros al norte de Bagdad.
Según datos aportados por la Policía local, fueron capturados por una partida de hombres armados disfrazados con uniformes de la Guardia Nacional que les acorralaron a bordo de dos vehículos hacia las 8.00 horas -dos menos en España- en el interior del complejo residencial de la empresa. «Las informaciones han sido confirmadas», declaró Thomas de Maiziere, jefe de la oficina de la canciller, Angela Merkel.
El ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, añadió que se ha constituido un gabinete de crisis para mantenerse «constantemente informados sobre la situación». El Ejecutivo hace «todo lo posible para que los rehenes regresen sanos y salvos a casa», manifestó.
Hasta ayer sólo había sido secuestrada una ciudadana alemana en Irak, la arqueóloga y trabajadora humanitaria Susanne Osthoff, desaparecida en el norte del país árabe el pasado 25 de noviembre y liberada el 18 de diciembre. Aparte, otro ingeniero de la factoría de Beiji, el brasileño Joao Jose Vasconcelos Jr., se encuentra retenido desde el pasado día 19.
Desde que en 2003 comenzara la invasión, más de doscientos extranjeros han sido secuestrados por mafias o grupos radicales. Muchos de ellos han sido liberados, otros permanecen en poder de sus captores y algunos han sido asesinados. Entre los rehenes se encuentra la periodista estadounidense Jill Carroll. Sus secuestradores divulgaron la semana pasada un vídeo a través de la cadena de televisión por satélite qatarí Al-Yasira en la que amenazaban con matarla en 72 horas si no se ponían en libertad presas iraquíes.
Igualmente se desconoce la situación de cuatro trabajadores de una organización no gubernamental cristiana secuestrados a principios de diciembre en los alrededores de Bagdad.
Marines muertos
La explosión de una bomba en una carretera se cobró la vida ayer de dos soldados estadounidenses en Bagdad, mientras que otros dos marines murieron en un accidente de tráfico cerca de Taqaddum, a unos setenta kilómetros al oeste de Bagdad.
Por otra parte, dieciséis cadáveres con impactos de bala en la cabeza fueron descubiertos ayer en dos lugares del sur de la capital. «Nueve de los cuerpos fueron encontrados en los estanques de la planta de tratamiento de aguas de alcantarillado de la localidad de Al-Rostomiya, mientras que el resto fue hallado cerca de la aldea de Al-Tarafiya», precisó la Policía.
Según su relato oficial, la mayoría de las víctimas son hombres jóvenes. Tenían los ojos vendados y maniatados, y presentaban signos de haber sido torturados. Probablemente pertenecen a la comunidad suní.