El profesor de la UPV, ex consejero del Gobierno vasco y presidente de la plataforma Aldaketa, Joseba Arregi, consideró ayer que existe un «riesgo tremendo» de que, ante un hipotético fin de ETA, «la gente, y especialmente los dirigentes nacionalistas, se crean que tienen ya permiso para poder hacer política como si la banda no hubiese existido nunca, lo cual significaría que se puede hacer política como si no existieran las víctimas». Arregi reconoció que esa cuestión le produce «un temor muy serio» porque «al final esa frase que dice que todos los proyectos políticos son igual de legítimos sin violencia, en el fondo lo que está diciendo es: actuemos como si ETA no hubiese existido».
Arregi participó en San Sebastián junto a los profesores universitarios Mikel Azurmendi, Antonio Elorza y Aurelio Arteta, en las V Jornadas sobre Víctimas del Terrorismo y Violencia Terrorista que organiza el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco, Covite. En el acto estuvieron presentes, entre otros, Consuelo Ordóñez, la edil de Azkoitia Pilar Elías o el concejal del PSE en Zarautz Patxi Elola.
El ex consejero señaló que en estos momentos de «expectativa de cambio», las víctimas son protagonistas «no porque ellas lo han buscado, sino porque ETA las ha constituido en ello» y remarcó el «profundo significado político» de las mismas. «Aunque los políticos digan que la sociedad vasca ha estado siempre contra la violencia, pienso que la sociedad, en la que me incluyo, hemos estado mirando demasiado tiempo hacia otro lado», admitió.
Negociación de Zapatero
Por su parte, el profesor Antonio Elorza afirmó que «la memoria de las víctimas pertenece a la clase de las memorias incómodas». A su juicio, el problema de las víctimas concierne «al conjunto de la sociedad». En este sentido consideró que con «las formas de negociación de Zapatero», las víctimas «se van a ir al basurero y las noticias empezarán a chillar como el año pasado y llegar a cuestiones penosas». «Mi pronóstico es que en una eventual negociación las víctimas no van a contar absolutamente nada y entonces van a estar particularmente irritadas, muchas de ellas por adscripción ideológica», añadió.