«Le perdí el rastro». El diputado de Obras Públicas y Transportes, Eusebio Melero, reconoció ayer que la petición de instalar un semáforo para mejorar la seguridad vial en la avenida Montevideo se le ha «escapado», a pesar de que él era el presidente del consejo de distrito de Basurto cuando se aprobó la propuesta. En su comparecencia ante las Juntas Generales tras el atropello que costó la vida a dos niños, extendió la responsabilidad del olvido al Ayuntamiento y a Bilbao Ría 2000, e incluso a la labor «fiscalizadora» de la oposición.
Melero acudió a dar explicaciones a petición de los tres partidos de la oposición. Dos de ellos, PSE y PP, reclamaron su dimisión. Ezker Batua le exigió que tome medidas para tramitar «de forma correcta» las demandas ciudadanas relacionadas con la seguridad vial. En el caso de la avenida Montevideo, se remontan a 1998. Dos años después, el consejo de distrito aprobó la instalación de un semáforo.
La oposición le preguntó cómo es posible que durante tantos años se ignorara esta reivindicación, que el PP llevó a las Juntas y se reflejó en los atestados de la Policía Municipal. «Dijeron que era más complicado que colocar un semáforo, pero luego lo han hecho en pocos días», apostilló el socialista Joaquín Colmenero. Las intervenciones terminaron con otra pregunta: «¿quién va a asumir la responsabilidad?».
El diputado no dio una única respuesta. Admitió «cierta ineficacia de las administraciones» y la «carga personal» que supone su papel como dirigente, primero en el Ayuntamiento y después en la Diputación. Enumeró una larga lista de actuaciones de seguridad vial realizadas en el distrito de Basurto, que «lamentablemente» no incluyeron el semáforo de Montevideo. «¿Cómo no me di cuenta?», se preguntó. «Nadie me volvió a decir nada, ni los vecinos con los que he mantenido la amistad».
«Como la providencia»
El mandatario foral diluyó su responsabilidad en el caso al extenderla a otras instituciones y partidos. «Se nos ha pasado a todos», zanjó. «¿Y los que tenían que fiscalizarme a mí, dónde estaban?». Para apoyar su tesis, describió de forma minuciosa los documentos que cruzaron las instituciones desde que el 19 de octubre de 2000, con él al frente, el consejo de distrito de Basurto aprobó la colocación de un semáforo a la altura del número 11 de la avenida Montevideo.
Aquella resolución «nunca se transmitió a la Diputación» pese a que afectaba a una carretera foral. Según dijo, no fue hasta octubre de 2005 cuando el Consistorio remitió al Departamento de Obras Públicas y Transportes otro escrito, de una comunidad de vecinos, con la misma reivindicación, y que había recibido diez meses antes.
En esta «historia de peticiones no satisfechas», Melero otorgó un papel protagonista a Bilbao Ría 2000, la entidad vascoestatal de la que él mismo es consejero y que lidera los grandes proyectos de regeneración de la ciudad. Aseguró que, dentro de la reordenación de Basurto ante la llegada del tranvía, la Diputación pidió en 2002 a la sociedad pública que pusiera un semáforo en Montevideo. Sin embargo, en noviembre de 2004 «notificaron que habían decidido eliminarlo. Desconocemos quién lo decidió y por qué causa», añadió. Fuentes de Ría 2000 confirmaron ayer los datos facilitados por el diputado.
Finalmente, el pasado otoño la Diputación y el Ayuntamiento abordaron conjuntamente las mejoras de seguridad en ésta y otras zonas de riesgo de la ciudad, con una coordinación «como quizá hasta entonces no había existido. Pero el infortunio corría más», dijo en referencia al accidente. Melero ahondó en el drama humano que supone la muerte de los dos niños, con alusiones al fallecimiento de su hermano en accidente de tráfico en Madrid.
En otros momentos se puso a la defensiva y arremetió contra la «rapiña que se suma al ruido en busca de notoriedad. A veces parece que se nos exige actuar como la divina providencia», se lamentó. Sus explicaciones no convencieron a la oposición. PNV y EA le reiteraron «toda su confianza» y le pidieron que continuara en el cargo, algo a lo que él se mostró dispuesto. «Voy a redoblar mi compromiso con el servicio público», concluyó.