Era cuestión de tiempo que, en un país con una población reclusa que ronda los dos millones de hombres y mujeres, alguien se planteara hacer dinero aplicando los últimos avances tecnológicos en fotografía digital a esta audiencia literalmente cautiva. Con ayuda de Internet y megapixels debidamente manipulados, varias empresas han empezado a ofrecer la posibilidad de reinsertar a reclusos dentro de entrañables, pero imposibles, fotografías familiares.
Esta emergente oferta comercial, detectada por 'The Wall Street Journal', empieza con un funcionario de prisiones o un preso autorizado tomando una Polaroid del condenado que desea 'escaparse' temporalmente a una reunión familiar, un bautizo, un caro restaurante, una mansión de ensueño, un cuidado jardín, su barrio y hasta unas exóticas vacaciones, desde el Gran Cañón del Colorado a Acapulco. El retrato carcelario es enviado por correo analógico a uno de esos servicios que digitalizan la imagen y con mayor o menor esmero la insertan en una composición al gusto del cliente.
Una de estas compañías, Point of View Photography' (Fotografía con punto de vista) promete «sacar a su ser querido de prisión durante un minuto». Mientras que Friends Beyond the Wall (Amigos más allá del muro) promociona estos montajes como el regalo perfecto que permite «a los niños mostrar la imagen de papá o mamá a sus amiguitos» y hace posible «que maridos o esposos se puedan llevar a sus seres queridos al trabajo». Y destaca como ventaja impagable el no tener que dar explicaciones sobre ausencias dolorosas o presencias imposibles.
De 4 a 14 euros por foto
Este emergente negocio se enfrenta a críticas incluso de algunos familiares de presos que consideran esta clase de fantasías digitales poco saludables y de pésimo gusto. Otros insisten en que los reclusos deben empezar por admitir sus responsabilidades y no soñar con situaciones evasivas.
Pero estos reparos contrastan con la oferta de Friends Beyond the Wall (www.friendsbeyondthewall.com/pbtw/photos.html), que en su detallada página de Internet ofrece todo tipo de posibilidades dentro de su catálogo de muy apetecibles destinos digitales: desde 'suites' de lujo dotadas de románticas bañeras con pétalos de rosa hasta caribeños atardeceres. Y tampoco descuida posibilidades más cotidianas como escenarios urbanos de Harlem donde colocar al nostálgico preso en el andén de la estación elevada de tren sobre la calle 125 de Manhattan. Los precios de estos servicios oscilan entre los 5 y 17 dólares (4 a 14 euros) para fotografías de 12,7 por 17,7 centímetros.
Christine Ferrigno, que tiene a su marido en prisión, es una de las pioneras empresarias de la fantasía icónica gracias al popular y escapista programa 'Photoshop' de la compañía Adobe. Lo que empezó como un esfuerzo doméstico se convirtió en una oferta comercial cuando la señora Ferrigno pudo observar una serie de fotos deprimentes de bodas carcelarias colgadas en una página de Internet de apoyo a reclusos y sus familias. Con ayuda de Christine, ahora cualquier preso se puede casar sin problemas en Hawai.