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Jueves, 26 de enero de 2006
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OPINIÓN
ARTÍCULOS
Aprieto
El pacto PSOE-CiU sobre el Estatut ha sorprendido por su contenido. Ha sorprendido también al Partido Popular, cuyos dirigentes han respondido a la jugada de Rodríguez Zapatero con declaraciones y anuncios que reflejan más su perplejidad que su firmeza. El PP está en un aprieto, y no faltan voces que le animan a variar de estrategia. Pero más útil que esos consejos puede ser la capacidad que muestre el partido de Rajoy para reconocer sus propios límites.

El primer límite se encuentra en el PP y deriva de un dato incuestionable: un partido se define más por el poder que ostenta que por el poder al que aspira. Aunque en este caso se obstine en definirse por el poder que perdió. Puede que su dirección haya llegado a la conclusión de que saldrán de este aprieto recabando firmas para un referéndum imposible que, por eso mismo, acabarán siendo firmas contra el Estatut. Quizá el desfogue pretendidamente plebiscitario aliviaría a Acebes y a Zaplana, pero la anunciada movilización popular se convertirá en un aprieto mayor no sólo para Piqué. Lo será también para los presidentes autonómicos del Partido Popular y para otras organizaciones territoriales como la gallega. Porque difícilmente podrán solicitar firmas contra la reforma autonómica catalana, tachándola de insolidaria y hasta de secesionista, mientras tratan de emularla o, por lo menos, de no quedarse atrás en la reforma de sus respectivos estatutos.

El otro límite deriva de un hecho básico en política: nadie puede cambiar realmente de estrategia si no la cambian también los demás. El PP no está en condiciones de hacer gala de un talante más abierto y dialogante si no es invitado a ello por Rodríguez Zapatero. El PP no está en condiciones de admitir que el pacto entre Rodríguez Zapatero y Mas podría contener aspectos a valorar detenidamente si el presidente de gobierno y sus compañeros de viaje no le hacen sitio en torno a la mesa. Y sin embargo es esto último, la disposición a discutir serenamente de competencias y de financiación renunciando a la incendiaria advertencia de que ZP va a pagar al nacionalismo catalán con el dinero de todos los españoles, lo que permitiría salir al PP del doble aprieto en que se encuentra: el de su poder autonómico y el de que son los otros, todos los demás, los que le mantienen a raya. Es la paradoja, si se quiere injusta, de que para denunciar el pacto excluyente del Tinell tendría que buscar su inclusión en el debate autonómico.



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