¿Puede llegar a ser el pintor Julián Vallejo el Amancio Ortega de la moda vasca? Pues no. Asegura que es imposible: «Aquí no hay industria como en Francia, Italia o Japón». Junto con la experta en márketing Elena Ascarza fundó en 2000 la empresa Malomuymalo, al principio sólo dedicada al diseño de socorridas camisetas con el objetivo de pagarse un viaje al «Tokio del sushi y el shopping». Cinco años después son los dueños de un negocio de «moda entre comillas» que prefieren mantener dentro de unos límites; se diría que los de su propio recorrido existencial.
«Como no estamos de moda, tampoco pasamos de moda», argumenta Vallejo, que tiene tras de sí una inquieta vida como artista, ilustrador de cómics y novelista ('Comunión', Ediciones Maomuymalo, 2000). Hoy, a las 19,30 horas, presentan en la galería Espacio Marzana, de Bilbao, una restrospectiva de su trabajo y su colección de primavera-verano llamada 'De Siberia ha llegado la histeria'. Una manera abigarrada y medio caótica de expresión de raíces socioculturales baña sus prendas de vestir y los más curiosos complementos, que sólo se venden en tres tiendas de Bilbao: Kubo (también en Las Arenas) Coquelot y Martitz.
«Todos podemos comprarnos una camiseta pero no un cuadro», comenta Elena la estratégica filosofía con la que partieron en su aventura. Al cabo del tiempo, añade, «tenemos faldas, abrigos, pantalones, chaquetas, camisas de chico y de chica, americanas... Ahora hacemos también bolsos, maletas y estamos pensando en pasarnos al interiorismo». Vallejo, que ya estampa sábanas con su obra expresionista, piensa en manteles, «todo lo que pueda servir como soporte».
Vivir
«Los artistas -argumenta Vallejo- hemos pasado de una época en que no había más que becas y ayudas; nos hacíamos funcionarios. De repente, con la inversión en el Guggenheim, aquello se cortó. Ahora hay mucha gente en la estacada, porque de pintar y exponer pueden vivir muy pocos, salvo que emigres. El artista tiene que evolucionar. Y qué decir de las galerías, el verdadero representante que te mueve todo, como sucede en EE UU, aquí no existe. Aquí, a no ser que caigas en gracia y seas el artista bufón de los políticos, ya te puedes hundir».
La exposición reúne muestras de su trabajo, desde el etiquetaje a las ilustraciones originales, y muchas fotos de colecciones que han tenido títulos tan sugerentes como 'Breakfast with Diamonds', 'Te vendemos nuestra alma', Me encanta Tokio' o 'Lo esencial está en tu armario'.
En el armario
«En una sociedad de apariencias como en la que vivimos, en tu armario puedes encontrar de todo: lo que puede ser y lo que no puede ser; puedes encontrar a tu pareja; puedes salir y volver a entrar, en fin...», comenta Vallejo con humor.
En sus nuevas estampaciones prometen recuerdos de canciones como 'I Shot The Sheriff', el tema de Eric Clapton que popularizó Bob Marley a su ritmo, y la de Iggy Pop 'I wanna be your dog', tema del que el artista advierte que fue retomado por las históricas Vulpes bilbaínas para construir su polémica e inolvidable 'Quiero ser una zorra'.
Cada campaña crean de 150 y 200 prendas, todas únicas. «Lo que sacamos viene a ser lo que para cualquier marca es el muestrario».
En cuanto al caso de la camiseta del Athletic Club creada por su colega Darío Urzay, pero que la actual directiva no quiso utilizar, para Vallejo tiene una fácil explicación: «¿Qué querían?, ¿que les hiciera una camiseta común? Vivimos en una sociedad muy conservadora. Darío no ha engañado a nadie y ha hecho una camiseta estupenda que además le da premios».