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Jueves, 26 de enero de 2006
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28 militares bolivianos se rebelan contra Morales por no respetar las reglas de ascenso
Acusan al nuevo presidente de nombrar para la jefatura de las Fuerzas Armadas a oficiales que incumplen los requisitos
Evo Morales lleva apenas tres días como presidente de Bolivia y ya ha tenido que lidiar con un grupo de 28 mandos militares descontentos porque aseguran que los nuevos ascensos no respetan las reglas del estamento.

Cuando el nuevo mandatario tomaba juramento el martes a los nuevos jefes de las Fuerzas Armadas en el Palacio de Gobierno, se escuchó a dos mujeres gritar: «¿Injusto, injusto!». Poco antes, el general Marco Antonio Vázquez, ex jefe del Estado Mayor del Ejército, protestó por no haber sido ascendido a comandante: «¿Qué me están haciendo?».

Para zanjar el incidente intervino la Policía, que desalojó al general sobre el que el anterior Ejecutivo había ordenado una investigación, extendida a otros compañeros de armas, por la supuesta entrega irregular de treinta misiles bolivianos para que el Ejército estadounidense los desactivara.

«Dijimos desde principio que respetaríamos la institucionalidad y lo estamos haciendo. Lamento mucho que algunos generales hayan sido observados por el Gobierno saliente. No están castigados, tienen que someterse a una investigación», dijo Morales en el acto.

Sin embargo, los descontentos aseguran que el jefe del Estado ha cercenado la carrera de 28 militares al nombrar a otros que no cumplen los requisitos. «Yo creo que esto es una afrenta para la institucionalidad de las Fuerzas Armadas», comentó molesto el saliente jefe del Estado Mayor, Carlos Delfín Mesa. Pero no todos opinaron igual. El general Marcelo Antezana, ex comandante del Ejército, apoyó al presidente: «Para poder vivir en democracia, debe haber la subordinación del poder militar al poder civil. Es la clase política la que tiene que gobernar». «¿Creen que yo me he molestado si me han respetado o no? Hay una terna. Eso está en la ley y de la terna el señor capitán general escogió el segundo. Pare de contar», añadió.

«Centro de corrupción»

Morales garantizó a los asistentes que fortalecerá la Policía y las Fuerzas Armadas, y que las dotará de dignidad porque «el pueblo ve a las fuerzas de seguridad como un centro de corrupción» y el Ejército no debe ser «un botín político». Pero expresó que su gran deseo era la «la unidad de militares y civiles, y de los agentes con su pueblo».

Por su parte, el nuevo comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Wilfredo Vargas, adelantó la llegada de un tiempo en el que se registrarán importantes «cambios estructurales» y abogó por la unidad de los ciudadanos: «Bolivia asiste al nacimiento de una nueva era (...) Sin embargo es fácil advertir que será imposible construir una patria íntegra, digna y soberana sin la participación de todos sus hijos».



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