Los principales partidos de oposición al Gobierno vasco, PSE y PP, así como la ilegalizada Batasuna coincidieron ayer en arremeter con dureza contra el consejo político que el lehendakari Ibarretxe pondrá en marcha el próximo 1 de febrero con el propósito de capitanear la estrategia de «pacificación y normalización» de su Ejecutivo y elaborar un 'plan integral de paz y reconciliación' tal como prometió en su investidura.
Las tres formaciones citadas, con sus matices propios, pusieron en duda la virtualidad y eficacia del órgano -en el que, además de Ibarretxe, estarán los 'hombres fuertes' de EA y EB en el Gabinete, Joseba Azkarraga y Javier Madrazo- y socialistas y populares sugirieron además que su objetivo real no es otro que limar asperezas en el seno del tripartito. Patxi López y Arnaldo Otegi, por su parte, concidieron en reprochar al lehendakari que pretenda asumir el protagonismo de un proceso que en ningún caso debería ser capitalizado por las formaciones en el poder.
El secretario general del PSE auguró nulo «recorrido» al nuevo foro interno del Gobierno -«como a todo lo que nace sin consenso previo»- y afeó a su promotor que pretenda hacer funcionar una estrategia de «imposición unilateral» en un asunto de «vital trascendencia» como es el final del terrorismo.
Según López, el diálogo entre los partidos debe ser fijado por el conjunto de las formaciones políticas, «y no por una comisión creada para calmar los celos de los socios minoritarios» del Ejecutivo. De hecho, renegó abiertamente de un órgano que, en su opinión, lo que realmente busca es «pacificar y normalizar los problemas internos» del tripartito. En este contexto, López recordó a Ibarretxe que la «hoja de ruta» del proceso de paz vasco la marcó Zapatero en la resolución que impulsó en el Congreso y que su «única obligación» es «cumplir los mandatos parlamentarios sobre las víctimas del terrorismo».
Sanedrín de notables
También el PP -cuyo portavoz, Leopoldo Barreda, registró ayer una interpelación en la Cámara vasca para que Ibarretxe aclare por qué ha retrasado los plazos y «rebajado» los contenidos que había anunciado para el consejo y si sus reuniones serán públicas y «transparentes»- dudó de la trascendencia real de una iniciativa que, en su opinión, no va más allá de un «'sanedrín' de notables» dedicado a «afinar la sintonía» entre PNV, EA y EB en materia de pacificación y a «garantizar» al lehendakari su «plus» de protagonismo.
En su escrito, Barreda recuerda que la mesa de partidos auspiciada por Ibarretxe fue por primera vez planteada y «exigida» por Batasuna y concluye que las ambiciosas metas que se fija el consejo ponen de relieve que es un mero «instrumento de proyección» del lehendakari «útil para allanar terrenos de encuentro con ETA-Batasuna».
La formación ilegalizada no obstante rechazó por boca de Otegi la viabilidad de la iniciativa ya que, en su opinión, la «superación del conflicto» exige el «liderazgo» de «todo el mundo». «Aquí no hay más líderes que el pueblo vasco y los agentes sociales, sindicales y políticos que participamos en el proceso», puntualizó el líder de la izquierda abertzale en Radio Euskadi, que dijo coincidir en esa apreciación con las «tesis» de Patxi López al tiempo que incidió en las «dificultades estructurales» de un órgano que sólo «afecta a tres territorios».