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Jueves, 26 de enero de 2006
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POLÍTICA vasca
Emilio Guevara abandona el grupo parlamentario del PSE y la política activa
El ex diputado general retomará su actividad profesional como abogado Encabezó como independiente la lista alavesa en los últimos comicios
CÁMARA. Emilio Guevara, apoyado en el escaño del líder del PSE, Patxi López. / IGOR AIZPURU
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Emilio Guevara renunciará en las próximas semanas a su escaño en el Parlamento vasco, obtenido tras encabezar como independiente la lista alavesa del PSE-EE en las elecciones autonómicas del pasado mes de abril, según han confirmado a este periódico medios cercanos al grupo parlamentario socialista. El abogado vitoriano y ex diputado general de Álava por el PNV, que comunicó oficialmente el pasado martes su decisión a sus compañeros de grupo, retomará a partir de ahora a tiempo completo la actividad profesional en su despacho y se desvinculará totalmente de la política, incluso como tertuliano o analista en los medios de comunicación, si bien las fuentes consultadas negaron tajantemente que su marcha se deba a ningún tipo de discrepancia con la estrategia del partido de Patxi López.

El que fuera máximo responsable del Ejecutivo foral alavés, expulsado en su día del PNV por sus críticas a la dirección que capitaneaba entonces Xabier Arzalluz, da por concluida su etapa como independiente en las filas de los socialistas vascos, con cuyo proyecto político se comprometió en la primavera de 2003 al integrarse en las planchas del PSE a los comicios municipales y forales como gesto «testimonial» de apoyo a los amenazados por ETA.

Ya con el acta de juntero bajo el brazo, el partido le encomendó la redacción y coordinación del documento sobre la reforma del Estatuto -Guevara fue precisamente uno de los 'padres' de la Carta de Gernika- que López convirtió en baza estrella de su campaña electoral y estrechó así sus vínculos con Guevara. Poco después, en otoño de 2004, el antiguo militante jeltzale confirmó que había aceptado concurrir a las elecciones autonómicas como cabeza de lista por Álava, persuadido de que, con el plan Ibarretxe en primer plano, se hacía necesario visualizar que la defensa del autogobierno y de la identidad vasca era posible también desde posiciones no nacionalistas «y sin romper España ni rompernos entre nosotros», según declaró entonces.

Hoy, desinflado el proyecto soberanista del lehendakari, encarrilada la reforma estatutaria catalana con el acuerdo entre José Luis Rodríguez Zapatero y CiU y con fuertes expectativas generadas en torno a un posible proceso de paz en Euskadi, Guevara ha tomado la decisión de abandonar la política activa -seguirá colaborando, eso sí, con el patronato de la Fundación Fernando Buesa-, aunque aún ocupará su escaño en el próximo Pleno de la Cámara vasca, previsto para el 3 de febrero. Precisamente en la tribuna de oradores del Legislativo de Vitoria ha protagonizado el ex diputado general de Álava algunas intervenciones polémicas que han levantado más o menos polvareda en el seno del PSE.

Polémicas

La última le valió incluso una pública desautorización de la ejecutiva de los socialistas vascos a sus «desafortunadas declaraciones» sobre Navarra, después de asegurar en el hemiciclo que «desearía» que la comunidad foral formara parte de Euskadi y censurar al Gabinete Ibarretxe por haber «renunciado» a su incorporación. Poco antes, en plena escenificación parlamentaria de la brecha sin precedentes abierta entre populares y socialistas, Guevara enmendó la plana a un Patxi López que le había precedido en el uso de la palabra en defensa del diálogo y del renovado clima político. El parlamentario independiente hizo en cambio una defensa cerrada de la derrota «policial y judicial» de ETA, calificó de «estomagantes» las consideraciones sobre el advenimiento de un nuevo tiempo político y advirtió de que jamás se derogaría la Ley de Partidos, recientemente considerada «restrictiva» por el propio Zapatero.

En cualquier caso, las discrepancias más graves -y las únicas que él mismo admite- surgieron en torno a la línea política de los socialistas alaveses, específicamente por el proyecto de fusión de las tres cajas vascas impulsado entre otros por el presidente de la Vital y militante del PSE Gregorio Rojo, así como por el palpable distanciamiento del PP en las instituciones del territorio pese a haber apoyado la investidura de Ramón Rabanera como diputado general. Guevara publicó entonces sendos artículos de opinión en los que se mostraba frontalmente contrario a un posible pacto con el PNV para desbancar al PP del Ejecutivo foral y a la operación financiera de las entidades de ahorro.

No obstante, los medios consultados desvinculan la decisión de Guevara de aquellas divergencias, precisamente porque la fusión de la Vital, la Kutxa y la BBK quedó definitivamente abortada y porque, tras el pacto presupuestario con el PNV en el Parlamento vasco, el PSE ha cerrado también un acuerdo con el PP para sacar adelante las cuentas de la Diputación de Álava y del Ayuntamiento de Vitoria.



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