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Jueves, 26 de enero de 2006
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SOCIEDAD
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El envejecimiento y los malos hábitos duplican la diabetes en el País Vasco
Las posibilidades de un diabético de sufrir un infarto son las mismas que las de una persona que ya ha padecido uno
La diabetes se puede prevenir. Una de las poblaciones del mundo con menor incidencia de la enfermedad es la de los indios Pima de México, una tribu donde sólo el 1% de la población la sufre a causa de unos niveles elevados de azúcar en la sangre. Sin embargo, sus parientes de Estados Unidos, los Pima de la reserva de Arizona, tienen una vida absolutamente sedentaria y lo pagan con uno de los índices de diabetes más altos del planeta, el 34%.

El ejemplo sirvió ayer al reconocido endocrinólogo José Antonio Vázquez, presidente de la Federación Española de Diabetes, para llamar la atención sobre un hecho que preocupa a los especialistas. En España, sin llegar a los niveles de Arizona, el número de casos también se ha disparado en los últimos años a causa del envejecimiento de la población y los malos hábitos de vida. Tanto que los especialistas consideran que es posible y necesario adoptar medidas que frenen el avance de la enfermedad.

Poco azúcar y más pan

Un estudio realizado en la localidad vizcaína de Leioa -cuyos datos «podrían ser perfectamente extrapolables al conjunto del País Vasco y, por lo que se ha visto en otros trabajos de Asturias, Canarias y la Comunidad Valenciana, no difieren mucho de los del resto de España»- reveló que la diabetes afectaba a un 6,4% de la población. El informe de Leioa fue el último de sus características realizado en Euskadi, pero la práctica clínica demuestra que esa cifra «bien puede superar hoy el 10% debido al poco saludable estilo de vida actual».

Vázquez ofreció ayer una rueda de prensa en Bilbao, acompañado de la endocrinóloga Adela Rovira, de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, para dar a conocer el documento de consenso sobre diabetes 2, que es la más común, elaborado por especialistas de la Sociedad Española de Diabetes, la de Cardiología, la de Medicina Interna y el Grupo para el Estudio de la Diabetes en Atención Primaria. La participación de médicos de especialidades tan diversas se debe a la constatación de que las personas con altos niveles de glucosa en la sangre corren mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, como un infarto de corazón o un derrame cerebral. De hecho, según explicaron, las posibilidades de un diabético de tener un infarto son las mismas que las de una persona no diabética que ya ha sufrido un accidente así.

Las «piezas claves» para el control de la glucosa y sus enfermedades asociadas son el control de la dieta y el ejercicio físico. «Basta con caminar una hora al día», recordó Adela Rovira. Una alimentación equilibrada, de dieta mediterránea con poco dulce y mucho pan, pasta, cereales, verduras y legumbres, ayuda a mantener la glucosa en su lugar.



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