Iñaki Azkuna salió ayer en defensa de Bilbao Ría 2000 en la crisis abierta por el atropello mortal de Basurto, un día después de que el diputado de Obras Públicas señalara a la sociedad como uno de los responsables de la falta de un semáforo en el paso de peatones donde fallecieron arrollados dos niños el 3 de enero. Como presidente, aseguró que la entidad pública «puede estar muy tranquila» tras escuchar las acusaciones de Eusebio Melero, quien aseguró que la entidad dedicada a la regeneración urbanística también se olvidó de instalar la señal de protección, aprobada por el consejo de distrito hacía cinco años.
En su comparecencia en las Juntas Generales el martes, el propio Melero confesó que perdió «el rastro» a esa demanda vecinal, a pesar de que presidía el distrito cuando se aprobó la propuesta en calidad de concejal del entonces Gobierno de Azkuna. El ahora diputado de Obras Públicas sorprendió a todos al extender las responsabilidades al Ayuntamiento, Ría 2000 y la oposición, incluyéndolos en lo que definió como una «historia de peticiones no satisfechas».
Pese a que los datos fueron confirmados el mismo día por Ría 2000, las acusaciones del diputado sobre su eventual responsabilidad en la falta de seguridad en la avenida Montevideo han desencadenado un terremoto interno en la sociedad que dirige Ángel Nieva, que corre el riesgo de sufrir una crisis interna de incalculables proporciones. El último sobresalto que se vivió en el seno de Ría 2000, que acostumbra a adoptar sus decisiones sobre la regeneración de la metrópoli por unanimidad, se produjo cuando la Diputación renunció a construir la torre de Abandoibarra.
En un intento por evitar un cruce de declaraciones que podría convertirse en «una jaula de grillos», Azkuna anunció ayer que ha dado «orden a los consejeros de no contar nada». Adelantó que el papel de Ría 2000 en la crisis de Basurto se someterá al examen del consejo de administración, aunque subrayó que la sociedad «puede estar muy tranquila». «Como parece que somos un país de emociones, parte de nuestra obligación es enfriarlas», comentó Azkuna para justificar el cierre de filas.
Lejos de rectificar a su diputado, la institución foral hizo suyas las polémicas declaraciones de Melero en su comparecencia en la comisión de Juntas.
Críticas del PP
Pero los deseos del alcalde pueden verse truncados si el resto de los miembros del consejo de Ría 2000 no 'digieren' el señalamiento público de Melero. La primera prueba de fuego a la que se enfrenta es el pleno ordinario de esta mañana.
Uno de los pocos que ayer mostró públicamente su «indignación» fue Antonio Basagoiti. El que fuera consejero de Bilbao Ría 2000 cuando el PP gobernaba en Madrid y ahora presidente del partido en Vizcaya aseguró que la «única intención del diputado es echar la culpa a los demás para ocultar su incompetencia». En este sentido, tachó de «absurdo» pedir responsabilidades a la sociedad vascoestatal cuando, subrayó, es la «entidad pública que mejor funciona en Euskadi». «Pongo la mano en el fuego por Azkuna y la sociedad», recalcó. Respecto al acatamiento inicial de Bilbao Ría 2000 ante las acusaciones de Melero, Basagoiti aseguró que está motivado por la «actitud mafiosa de la Diputación».
El PSE, por su parte, optó por la prudencia. Uno de sus representantes en Bilbao Ría 2000, Txema Oleaga, explicó que han solicitado al alcalde que adelante el próximo consejo de la sociedad para que la Diputación dé explicaciones.