El hecho es que si nos fijamos en 2003, "la población vasca dedica más tiempo a resolver sus necesidades fisiológicas, a trabajar o a practicar deporte, a costa de ver menos televisión, hacer menos vida social y no emplear más tiempo que antes en las tareas domésticas". Así, satisfacer las necesidades fisiológicas, es decir, dormir, vestirse, ducharse, afeitarse, acudir al médico, comer o echarse una cabezadita después de la comida, ocupa a los vascos once horas y cincuenta minutos.
En cambio, entregarse a la lectura de un libro, escuchar la radio, ver la televisión, relajarse, pensar, fumar, ir al cine, visitar un museo o acudir a un partido de baloncesto, nos ocupa cuatro horas y 54 minutos.
Comparado con estudios anteriores, la conclusión es que un ciudadano "tipo" del País Vasco dedica 16 minutos más que en el quinquenio anterior a satisfacer sus necesidades fisiológicas, restringe 15 minutos al tiempo dedicado al ocio en general y no incrementa el tiempo medio de trabajo ni el dedicado a trayectos.
Al tratar de ahondar en las causas de estos cambios, se observa que la causa de que los vascos dediquen más tiempo a necesidades fisiológicas se debe a que son más las personas que comen diariamente fuera de su domicilio. Esta causa está ligada, a su vez, a la cada vez mayor incorporación de la mujer al mundo laboral.
La cuestión es que si se compara el tiempo medio social dedicado al ocio en general (vida social, ocio activo y pasivo), éste baja de cinco horas "por vez primera" (en 2003). Además, el tiempo dedicado a estas actividades se relega a los fines de semana.
El ocio activo ocupa a los vascos una hora y 17 minutos y consiste fundamentalmente en dar paseos y hacer excursiones. El ocio pasivo, el que se dedica principalmente a ver la televisión o a descansar, ha descendido 2,6 puntos porcentuales con respecto a 1998.
En cuanto a la vida social, las recepciones y salidas implican a una de cada tres personas en sábado y domingo durante más de dos horas, sin embargo, se ve mermada su participación. Ni las salidas, ni las fiestas, ni las prácticas religiosas amplían su tasa de participación, al contrario, ésta disminuye comparada con los datos de 1998. En cambio, crece el tiempo dedicado a las conversaciones diarias con los amigos, llegando a suponer una hora y quince minutos semanales, y es aún mayor el fin de semana.
Por último, el estudio del Eustat analiza el tiempo dedicado al hogar y a la familia y tras compararlo con otros países como Francia o Bélgica, asegura que la población vasca es la que menos tiempo dedica a estas actividades. En total, emplea dos horas y 44 minutos a este fin, lo que supone 13 minutos menos que la media de España.