Las academias de Vitoria han respondido al «creciente interés» que han detectado en algunos profesionales por aprender el idioma chino y algunas ya han comenzado a ofrecer cursos.
Cuatro centros de estudios de la ciudad tienen el mandarín entre su plan académico y mantienen grupos con «bastante éxito». Otra decena de escuelas, según confesaron sus responsables a EL CORREO, ha recibido peticiones esporádicas, pero aún no se han decidido a enseñar la lengua. «Hacen falta al menos cinco personas para rentabilizar la iniciativa», aseguran. En total, cerca de 50 vitorianos acuden en la actualidad a clases para aprender un idioma que les abre la puerta a un país con 1.300 millones de chinoparlantes y pujante en el terreno económico.
El perfil del alumno corresponde al de un directivo cuya empresa comienza a funcionar en el sureste asiático. «Vienen a aprender lo básico, las fórmulas de cortesía y las frases más necesarias para moverse por una ciudad», explica una profesora de la academia Quilligan's, que programó su primer curso el año pasado. En la actualidad, una veintena de personas descubre los secretos del enigmático alfabeto mandarín en este centro, y otros tantos se esfuerzan por chapurrear palabras en japonés y árabe. «El inglés y el euskera siguen siendo las lenguas principales, pero el mundo se agranda y surgen nuevas necesidades», agrega.
Pablo Almaraz, responsable de formación de la Cámara de Comercio de Álava, reconoce que es una idioma «con muchísimo futuro», pero la institución no se atreve a organizar una clase «porque faltaría masa crítica». En Bilbao, la corporación mercantil ha iniciado este año su primer ciclo de mandarín con un resultado asombroso: 40 personas matriculadas.
Además de ejecutivos de exportaciones, existe otro perfil de estudiante en estos cursos, el del amante de las lenguas exóticas. «Vienen y se van -comenta la directora de otro centro-, porque enseguida conocen a alguien que se ofrece para enseñarles otros idiomas aún más exóticos y pierden interés».
Se busca profesor
La búsqueda de profesores capacitados no es una tarea fácil. Itziar Arteaga, de la academia People, recuerda que tuvo que contratar a un nativo residente en Barcelona. A menudo se recurre a páginas de empleo en Internet. El centro Koma se nutre de miembros de la comunidad china en Vitoria, pero «no basta con que sepan el idioma. También hay que conocer bien el castellano y tener nociones de lingüística y enseñanza», explican.
Una profesora de la escuela Zador afirma que «no es difícil hablar mandarín, pero la parte difícil es la escritura». El alfabeto se compone de 10.000 caracteres, pero un adulto con estudios conoce, como mucho la mitad, unos 5.000. Un aspecto que facilita el aprendizaje es que carece de tiempos verbales, declinaciones y plurales. «Las frases se hacen juntando palabras, sin más, y el orden de los elementos es muy parecido al castellano», detalla.