Hace algo más de 25 años un ilusionado grupo de intelectuales de marcado espíritu liberal ultimaba en Bilbao un proyecto que algunos venían acariciando desde hacía largo tiempo: reiniciar las actividades de la sociedad 'El Sitio'. Su conocimiento profundo de la historia reciente de España y su bilbainismo no requerían que su celo se excitara al visitar, que lo hacían con frecuencia, la biblioteca de Bidebarrieta, en cuya artística vidriera, sobre la escalera principal, sigue figurando quien compró el terreno y erigió el edificio, quien lo financió y qué asociación tuvo allí su sede, en el entonces llamado 'palacio de las libertades', simplemente porque era de su propiedad, le pertenecía, la Sociedad 'El Sitio'.
No es difícil adivinar en qué pensaban aquellos ilustres bilbaínos, a lo largo de 1980. Seguramente se preguntaban cómo era posible que tres años después de recuperada la democracia en España aún nadie hubiera acometido la empresa de poner de nuevo en marcha, para hacer resurgirla de sus cenizas, a la Sociedad 'El Sitio'; pensaban, sin duda, que el proverbial liberalismo de los bilbaínos, personificado en 'El Sitio', no podía ser un paréntesis de 62 años en la historia (1875-1937), sino que el paréntesis tenían que ser los 43 años en que estuvo, digamos, clausurada y silenciada por orden gubernativa.
Sociedad 'El Sitio' había nacido el 1 de octubre de 1875, para conmemorar el levantamiento del cerco que las tropas carlistas habían puesto a la Villa; el cerco lo rompieron no sólo las tropas libertadoras que comandaba el general Concha, sino también el esfuerzo de una milicia voluntaria de ciudadanos libres de Bilbao, que pasaría a la historia como 'los auxiliares'.
La primera época de la Sociedad finalizó abruptamente en 1937, cuando tras derrumbarse el Frente del Norte en la incivil guerra civil española, antes de cumplirse el primer año del inicio de la contienda, las llamadas tropas nacionales entraron en Bilbao. Los bienes de 'El Sitio' fueron incautados, su magnífica biblioteca expoliada, sus muebles y enseres repartidos como botín entre los saqueadores (el erudito Ramón Talasac a veces nos recuerda dónde terminaron algunos de los sillones), su artística sede social al principio de la calle Bidebarrieta, junto al Arenal, hoy convertida en la Biblioteca Municipal, incautada -ayer por los nacionales, hoy no devuelta por los nacionalistas-: fueron 62 años de esplendor que en 1980 urgía recuperar.
Superado por razones biológicas y políticas el anterior régimen, un grupo de ciudadanos de espíritu liberal, de intelectuales y hombres de la cultura de Bilbao, se propuso a mitad de 1980 reiniciar las actividades de la Sociedad 'El Sitio'; varios antiguos socios se reunieron el 23 de mayo, en junio se celebró la primera junta general, y tras varios meses de ímprobos esfuerzos, el 28 de enero de 1981-ayer hizo 25 años- tuvo lugar la sesión académica inaugural de la renacida Sociedad 'El Sitio' en el salón de actos de Bidebarrieta. No es ocioso, por tanto, afirmar que estamos, pues, en las fechas en que se cumplen las bodas de plata de la segunda etapa de 'El Sitio'.
Intervinieron en el acto Alfonso Carlos Sáiz de Valdivielso, Fernando García de Cortázar, Juan Pablo Fusi Aizpurúa, María Jesús Vergara y Sabino Ruiz Jalón. Y se hicieron presentes con telegramas y adhesiones personalidades como Camilo José Cela («me llena de alegría renacimiento Sociedad 'El Sitio' y hago votos porque el ánimo de ustedes no decaiga y el espíritu liberal se mantenga en lozanía y concordia»), Antonio Buero Vallejo («cordialísima adhesión renacida Sociedad 'El Sitio', deseándole fecundo porvenir, saludos fraternales»), Luis García Berlanga («espero y deseo que vuestras actividades en el ámbito cultural sean constantes, y me ofrezco »), José Vela Zanetti («enterado Sociedad 'El Sitio' recupera su culta tribuna tras largos años de silencio impuesto, envío mis saludos a sus dirigentes y mis felicitaciones al pueblo vasco»), José Miguel Azaola («congratulándome resurgir 'El Sitio' envío felicitación deseando pronta recuperación patrimonio, larga vida y fecundo trabajo»), Laura de los Ríos, de García Lorca («cordialmente me adhiero a tan importante acto para la historia liberal de esa ciudad») y Soledad Ortega Spottorno, presidenta de la Fundación 'Ortega y Gasset' («envío entusiasta adhesión Sociedad 'El Sitio' resucitada, y felicitaciones»), entre otros intelectuales y personalidades.
25 años nos contemplan, en los que hay que destacar y agradecer la labor de aquellos 'nuevos pioneros', en especial de los primeros presidentes: Gregorio San Juan (recientemente homenajeado en la Villa por sus cincuenta primeros años de obra poética), Alfonso Carlos Sáiz de Valdivielso, el llorado Antonio Menchaca, Adolfo Careaga y Juan Infante, como también del conjunto de los socios, gracias a todos ellos se ha hecho posible la continuidad de una sociedad centenaria, que se puede codear en sus distintos aspectos con La Bilbaína, con el Círculo de Bellas Artes o la Residencia de Estudiantes de Madrid, aunque la falta de apoyo institucional en nuestra propia tierra vasca nos haya impedido, la recuperación del patrimonio, la existencia de una economía saneada y alcanzar la significación de los viejos tiempos, tras cuatro décadas de forzado y forzoso silencio.
Hoy «esta Sociedad languidece», como dijera el mismísimo Miguel de Unamuno en su conferencia del 5 de septiembre de 1908, pero por distintos motivos, sin embargo su significado sigue vigente; así nos lo recordó Gregorio San Juan en EL CORREO en diciembre de 1986, y ahora, 20 años después, 'El Sitio', debe continuar siendo, pese a quien le pueda pesar, una tribuna libre a disposición de quienes tengan algo que aportar en el terreno de la cultura y de las ideas por la expansión de las libertades de los ciudadanos. Vienen a cuento las palabras del que fuera presidente de la Sociedad, Vicente Fatrás, en la presentación de la conferencia de Indalecio Prieto de 3 de mayo de 1930. «Yo he de decir al señor Prieto que esta tribuna -que ya he dicho mil veces que es eminentemente liberal- pueden ocuparla y desarrollar sus temas con entera libertad todos los liberales, sean del grupo que sean, en la seguridad de que van a ser bien atendidos. ( ) Aquí se respetan todas las ideas».
Larga vida, pues, para 'El Sitio', su continuidad y vigencia sólo requerirán el esfuerzo de los socios, la simpatía de los bilbaínos que asisten a sus actos, que mejore algo el apoyo de las instituciones, las de aquí y las de acullá, y que no consigan el éxito quienes desean trasladarnos fuera de la Villa.