La Unión Europea vivió el año pasado la peor crisis de su historia, pero ahora, si se cree lo que piensan los alemanes, el selecto club se enfrenta a un nuevo conflicto que puede envenenar el futuro comunitario. Según una encuesta realizada por encargo de Bruselas, más del 80% de la población culpa a los Veinticinco de la miseria económica que reina en el país, y casi un 60% rechaza una nueva ampliación hacia el este.
De acuerdo al resultado del estudio presentado esta semana en Berlín, el 84% de los alemanes tienen miedo de perder sus empleos a causa de la política impulsada en Bruselas y uno de cada dos ciudadanos está convencido de que el proceso diseñado provocará una nueva crisis económica. Todo ello, a pesar de que la canciller Angela Merkel se convirtiera en la principal impulsora del acuerdo sobre los presupuestos comunitarios en la cumbre de diciembre.
«La opinión de que la política de la UE pone en peligro puestos de trabajo en Alemania ha empeorado la imagen que tienen los alemanes de la Unión», admite el informe de Eurobarometer, que encuestó a 1.534 personas entre octubre y noviembre del año pasado.
El miedo de los alemanes no es gratuito. Según el jefe de la oficina de la UE en Berlín, Gerhard Sabathil, en ningún otro país de la Europa comunitaria existe tanto temor como en Alemania. Y esto se debe, según añadió, a la situación geográfica, puesto que tiene fronteras con dos nuevos miembros: Polonia y la República Checa.
¿Adhesión de Turquía?
«La ampliación ha exigido demasiado a la población alemana. Esto explica que el 59% rechace el ingreso de nuevos países», explicó el funcionario. Con respecto a la posible adhesión de Turquía, los ciudadanos germanos son categóricos. Uno de cada cinco rechaza el ingreso otomano, un 91% afirma que la situación de los derechos humanos en ese país debe mejorar, mientras que un 71% afirma que la diferencia cultural entre Europa y Turquía es demasiado grande para permitir su incorporación.
El estudio también revela otras sorpresas. La mayoría de los encuestados ( 64%) califica como «negativo» el papel que juega Estados Unidos por mantener la paz en el mundo y un 43% cree que la lucha que está llevando a cabo Washington contra el terrorismo internacional carece de una meta clara.