Las mujeres de la Asociación de Viudas de Alcantarilla, en Murcia, madrugaron ayer con la ilusión de los días de viaje. Cincuenta de ellas se marchaban a pasar el fin de semana en Marina d'Or, el complejo turístico castellonense, con la intención de homenajear a la mayor de todas, Paquita. Su autobús partió del pueblo a las siete de la mañana, pero a partir de ahí la jornada de las excursionistas se fue torciendo hasta acabar en desgracia. Según las autoridades, el chófer del autocar eligió el peor itinerario y circuló de manera imprudente, en medio de un temporal que exigía extremar la precaución. A las 8.40, después de adelantar a varios coches, el vehículo patinó y volcó en Villena (Alicante). Cinco mujeres murieron y 36 resultaron heridas. El conductor, en libertad, deberá declarar en el juzgado de Villena «a la mayor brevedad posible».
Los portavoces institucionales se mostraron desde un principio muy seguros de lo ocurrido. La propia subdelegada del Gobierno en Alicante, Etelvina Andreu, atribuyó el accidente a la «excesiva velocidad del vehículo y a una incorrecta maniobra de adelantamiento», una afirmación basada en los relatos de los conductores que vieron cómo les rebasaba el autobús. El vehículo, de la empresa Torrealta, circulaba por la A-31, una ruta que transcurre por el interior de la región, en lugar de utilizar el itinerario de peaje de la costa, recomendado por las autoridades. Según Andreu, se trata de una decisión «incomprensible». La A-31 había entrado en nivel amarillo: aunque no hacían falta cadenas, estaba prohibido superar los 60 kilómetros por hora y, a tres kilómetros del lugar del accidente, ya se había cerrado la vía a los vehículos pesados.
«Rabiada de dolor»
Pese a ello, el autobús adelantó a varios turismos que iban a 50 ó 60 kilómetros por hora. Según el Centro de Gestión de Tráfico, estaba nevando y también había nieve en la calzada. Al reincorporarse al carril derecho, el transporte patinó, se fue hacia la cuneta, volcó y quedó atravesado sobre la carretera. En el interior del vehículo había 52 personas: los 50 pasajeros -cuatro de ellos, varones-, el conductor y un acompañante. Casi todos dormían, según relató después una de las heridas, «rabiada de dolor».
Cinco de las viudas -Bienvenida Trigueros, Rosario Cerdán, Francisca Izquierdo, Fina Bastida y Conchita Moreno- perdieron la vida a causa del impacto. En el Hospital de Elda ingresaron dieciséis personas, cinco de ellas en el servicio de reanimación. Los otros dos heridos graves fueron trasladados a Alicante y Murcia y los leves e ilesos recibieron asistencia de psicólogos especializados en catástrofes. Como temían subir a otro autobús, se les acogió en el polideportivo de Villena para que los recogiesen sus familiares, taxis o ambulancias.
La Guardia Civil detuvo al conductor por un presunto delito contra la seguridad del tráfico, según confirmó la Delegación del Gobierno, aunque el juez lo dejó en libertad y le tomará declaración mañana. Según la empresa Torrealta, se trata de un profesional con «muchos años de experiencia». El director de Tráfico, Pere Navarro, se refirió al accidente como una «desgraciada llamada de atención» hacia la necesidad de respetar los límites de velocidad cuando hay temporal.