La afición al golf apenas se ha enfriado con la llegada del invierno. El campo de La Arboleda ha reducido su actividad, pero mantiene una media de más de 150 jugadores al día. Lo que sí le afecta son las malas condiciones meteorológicas, especialmente crudas en la parte alta de Trapagaran. En sus primeros seis meses de funcionamiento, el recinto deportivo ha cerrado quince días por niebla, lluvia, nieve, heladas o tormentas.
«Más que la lluvia, el problema es el aparato eléctrico», afirma Javier Hernández, el director de explotación del campo. Hasta el momento, la única tormenta que ha obligado a suspender el juego se desató el 6 de septiembre. La incidencia más común ha sido la niebla, que ha privado a los aficionados de cinco jornadas. Otros dos días hubo que cerrar por la lluvia, cuatro por nieve y tres por heladas.
«Algunos días nos hemos encontrado el campo totalmente blanco, aunque le cuesta cuajar y dura poco», dice Hernández. Cuando los técnicos toman la decisión de cerrar el recinto se anuncia en la página web. El restaurante y la zona de tirabolas, que está cubierta, se mantienen abiertos. Esta última instalación es una de las más utilizadas, tanto por los que quieren mejorar su 'swing' como por los jugadores que 'calientan' antes del partido. Un día cualquiera se lanzan más de 11.000 bolas.
Desde su inauguración, el 1 de julio, el campo ha registrado más de 33.000 salidas, con una media de 182 personas al día. En noviembre, cuando se recogieron 351 litros por metro cuadrado, la cifra se redujo a 153 y en diciembre, un mes menos lluvioso, se elevó a 177. La «presión» de los aficionados ha obligado a tomar algunas medidas. Los abonados tienen «prioridad absoluta». Además, no se puede jugar el sábado y el domingo en la misma semana y las salidas se dan cada diez minutos en lugar de cada cuarto de hora.
Bodas con autobús
En la actualidad, el recinto tiene 2.120 abonados, lo que equivale a 3.061 usuarios porque algunos son familiares. «A principios de año suele haber reajustes», afirma Hernández. El perfil de los jugadores no ha experimentado muchos cambios en estos primeros meses. El 98% están empadronados en Vizcaya y siete de cada diez son hombres. La media de edad se sitúa en 44 años. El 80% tienen handicap, aunque la mayoría no alcanza un nivel muy alto. Se calcula que sólo el 12% puede presumir de tener años de experiencia.
«Vamos a hacer cantera», asegura el director. Por la escuela de golf han pasado 320 alumnos y en los cursillos infantiles han participado 186 chavales, la mayoría hijos de abonados o vecinos del entorno de La Arboleda. El campo también es un punto de encuentro para matrimonios, prejubilados y deportistas que, tras dedicarse a actividades más duras «como la pala o el tenis», practican el golf para mantenerse en forma.
En el restaurante de la casa club ya se han celebrado varias bodas y para este año hay contratadas «cerca de 30», muchas de ellas «con alquiler de autobús». El acceso al recinto sigue siendo una de las asignaturas pendientes, ya que sólo se ha abierto uno de los tramos del vial proyectado por la Diputación. Además, se han producido algunos incidentes por la presencia de ganado suelto en las inmediaciones, lo que ha suscitado la preocupación de los vecinos y los responsables del campo.