Una sentencia ha obligado al Ayuntamiento de Getxo a declarar nula una licencia de 2001 que permitía rehabilitar el palacio Miramar de Algorta, calificado como bien cultural por el Gobierno vasco. Si los propietarios no presentan en dos meses un proyecto para devolver al edificio su aspecto inicial, el Consistorio «acordará la demolición» de las reformas ya realizadas, tal y como recoge el acta de la junta de Gobierno local celebrada en noviembre de 2005.
Hasta ahora, las obras de rehabilitación no sólo habían contado con el permiso del Ayuntamiento, sino con el informe favorable de la Diputación. Pero una vez que la licencia municipal de 2001 tiene que ser invalidada, el Consistorio se ha dirigido a los dueños para que regularicen la situación. Ahora tienen que presentar una nueva solicitud y acompañarla con otro proyecto que suprima los cambios que habían recibido el visto bueno con anterioridad. Esos cambios afectaron a las alineaciones del palacio y al número y tamaño de las ventanas. También se añadieron salientes que antes no existían.
La marcha atrás en la rehabilitación del Palacio de Miramar se debe a una sentencia que fue dictada por el Juzgado de lo Contencioso número 2 de Bilbao en mayo de 2004 y que es firme. Esa resolución estableció que las normas subsidiarias de Getxo no permiten realizar ninguna obra en las fachada del palacio, de manera que debe devolvérsele el aspecto original. A instancias del Consistorio, serán los propietarios quienes asuman la tarea, aunque en cuanto la concluyan podrán acogerse al derecho de indemnización contemplado por la ley.
Informes técnicos
La sentencia precisa, por un lado, que las obras han alterado «tres de las cuatro fachadas del inmueble protegido, así como parte de los huecos originales, el entramado original estructural y las vías de comunicación principal». Pero, al mismo tiempo, recuerda que en el caso de los bienes de carácter cultural, la palabra protección «significa amparar». De este modo, el juzgado se pregunta cómo se puede amparar una fachada si las obras modifican «sustancialmente su configuración». A su modo de ver, la respuesta es obvia «sin necesidad de poseer especiales conocimientos de arquitectura».
Tras conocer la sentencia, el alcalde de Getxo, Iñaki Zarraoa, explicó que «la rehabilitación del palacio de Miramar estaba avalada por informes técnicos y jurídicos» que aconsejaban la autorización de las obras tal y como las planteaba el propietario. El máximo edil añadió que esos estudios eran coincidentes y favorables, por lo que, en esa situación, «cometeríamos prevaricación si no permitíamos las reformas».