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Martes, 31 de enero de 2006
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CULTURA
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La ministra roba el plano
Elsa Pataki triunfó gracias a Nina Ricci, pero los flashes fueron para Carmen Calvo vestida de Agatha Ruiz de la Prada
La ministra roba el plano
ATREVIDA. La ministra Carmen Calvo. / EFE
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Ni el escote de Elsa Pataki, ni las piernas de Aitana Sánchez Gijón, ni las caderas de Chenoa; ni tan siquiera la elegancia ganada con los años de una Marisa Paredes peinada por su fiel Michel Meyer. La ministra de Cultura, Carmen Calvo, se vistió a conciencia y con un único fin: esa noche la estrella era ella. Y no hay más. Para conseguir su propósito, Calvo tiró de agenda y lanzó un «¿Ágatha te necesito!» para salir del molde que gasta con sus faldas Prada-Zara o sus chaquetas Vitorio & Luchino en esa búsqueda por robar más plano y hacer de su percha el claro objeto de deseo de todos los reporteros.

Con esas pretensiones es como la ministra se armó de valentía para lucir un vestido florido y hermoso de la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada, la única que se atreve con esos alardes que tan buenos resultados le dan a la hora de vender mochilas o lápices. Calvo no se cortó un pelo y posó cual top model ante su salida de lujo. Seguro que si los de 'Salsa rosa' le leen los labios averiguan cómo la ministra mascullaba entre dientes mantras tipo «Esta noche la estrella soy yo» y «porque yo lo valgo», mientras las habituales de los Goya se quedaban con cara de póker deslucidas con tanto corazón y colorín ministerial.

Tan subida de tono llegó Carmen Calvo que lo único que le hubiera faltado para completar la traca fue un Goya que llevarse a los brazos. Desde su butaca, donde apenas había sitio para tanto adorno, Calvo observó atenta cómo Candela Peña estaba de pena con su vestido mini blanco o cómo Maribel Verdú acertó de pleno con el Chanel prestado.

Porque no se engañen. Aquí todo es de usar y devolver. De ahí el interés de los modistas para que las actrices eviten ponerse perfumes en la ropa que días más tarde otras lucirán. Por lo menos las de la talla 38. A partir de la 42 hay que rascarse el bolsillo.

La ministra fue la más osada, pero no la más alta, ni delgada, ni elegante, ni sexy. Para eso estaban «las otras». La sensual Pataki triunfó como siempre con un diseño Nina Ricci amarillo limón muy a lo 'Ninette'. Goya Toledo fue pura elegancia con su palabra de honor de Valentino. A Pilar López de Ayala le faltaban arrobas para llevar con porte el Carolina Herrera: daba una imagen de patito desplumado con mucha hambre atrasada. Segura y en su estilo apareció Fiorella Faltoyano, mientras Silvia Abascal sacaba su lado más sexy con un escotado Valentino malva. Seductora con lentejuelas desfasadas apareció la actriz Micaela Nevárez a quien Bardem (Javier) descubrió tras una barra. Menudo ojo.




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