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Martes, 31 de enero de 2006
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CULTURA
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«Escucho a Louis Armstrong y oigo ecos flamencos; era un monstruo»
José Mercé alterna en su nuevo disco los palos más clásicos con el jazz y el pop
«Escucho a Louis Armstrong y oigo ecos flamencos; era un monstruo»
INQUIETO. El cantaor jerezano renueva su repertorio en su nuevo disco y se acerca al jazz. / EL CORREO
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«El flamenco no tiene que ver con Pitágoras. Gracias al duende, dos y dos nunca son cuatro. En el jazz pasa lo mismo y por eso son músicas vivas y frescas, muy próximas y universales». Lo dice José Mercé (Jerez de la Frontera, 1955) uno de los grandes del flamenco que vuelve a la carretera con 'Lo que no se da', su noveno disco. En él combina la más pura tradición con la modernidad, alternando los palos más clásicos con innovadoras versiones del jazz y el pop. Se atreve Mercé con el 'Mammy Blue' de los Pop Tops y con 'Wath a wonderful world' de Louis Armstrong que convierte en la emocionante bulería 'Qué bonito es vivir'.

«Fue Manolo Díaz, el presidente de EMI, quien soñó que yo cantaba a Armstrong. Me lo dijo de buena mañana, nos pusimos manos a la obra y lo grabamos a la primera. Armstrong era un monstruo, y esa canción encierra una bulería perfecta» dice Mercé.

«El jazz y el flamenco comparten esencia. Ambas son músicas de raíz, de la calle, y están muy conectadas. Escucho a Armstrong y oigo ecos flamencos; Armstrong es el Manuel Torres del cante» explica el cantaor, que en esta ocasión no ha agotado los dos años de rigor que separan cada uno de sus discos. El anterior fue 'Confí de fuá'.

Actuar en el Liceo

Mercé presentará su nuevo trabajo el próximo 27 de febrero en el Teatro Real de Madrid, una 'catedral' de la música seria abierta ya al flamenco. También tiene fecha comprometida en el Palau de la Música de Barcelona y está batallando para cantar en el Gran Teatro de Liceo. «Supondría la apertura al flamenco del Liceo y espero y quiero que lo logremos, que se abra a la música universal que es el flamenco, como lo hizo el Real».

Soporta Mercé con buen humor la crítica de los puristas, que no ven con buenos ojos sus incursiones en otros mundos musicales, pero advierte que seguirá haciendo «lo que me de la gana: Mi carrera ha sido una lucha constante para decir que el flamenco es universal, que no tiene fronteras ni límites, y que no ha de cerrarse a nada». «Eso es la sal de mi vida y después de 40 años cantando, nadie va a venir a decirme lo que tengo que hacer. No me preocupan los puristas; me debo a quien paga una entrada para un concierto o compra el disco», zanja la cuestión.

Su primera gira por Japón fue hace más de treinta años y desde entonces no ha dejado Mercé de correr mundo. Se le abrieron las puertas del londinense Royal Albert Hall, por ejemplo, pero lamenta que «al flamenco se le dé hoy más importancia fuera que aquí». Considera que el flamenco está en un buen momento, quizá en una edad de oro, aunque los del márketing se empeñen en dar gato por liebre con el flamenquito y cosas así».




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