El presidente de Polonia, Lech Kaczynski, decidió ayer dirigir personalmente las investigaciones sobre el accidente ocurrido en el centro de exposiciones de Katowice, mientras la ciudad llora por las víctimas. La Fiscalía, que lleva la pesquisa sobre las causas del hundimiento del techo del pabellón, redujo a 62 el número de personas muertas en el siniestro, aunque otras cinco continúan desaparecidas, una de ellas de nacionalidad húngara. Pese a ello, ayer se dieron por concluidas las labores de rescate, ya que los especialistas consideran que no queda ningún cuerpo bajo las ruinas después de que en el último rastreo efectuado por perros adiestrados no se detectaran más cadáveres.
No obstante, la Policía ha pedido a la población que informe sobre todas las personas de las que se sepa que pudieron visitar la exposición de palomas mensajeras que se celebraba en el centro y no se tenga noticias de ellas.
Mientras, las tareas de apoyo psicológico, en las que intervienen medio centenar de profesionales, se centran en ayudar a los alrededor de 140 heridos afectados directamente, a las familias de las víctimas y a los miembros de los equipos de rescate. «Muchos de ellos están auténticamente traumatizados por las escenas de espanto que presenciaron o por el hecho de saber que tenían muy cerca a alguna persona que reclamaba su ayuda, pero no podían llegar hasta ella, porque las vigas y escombros de grandes dimensiones y peso lo impedían», señaló el jefe del equipo de especialistas, Bogdan Lach.
Posibles detonantes
Los expertos en accidentes relacionados con construcciones, supervisados por los fiscales, ya han estudiado minuciosamente todo el terreno. La especialista Ewa Madej indicó cuatro posibles detonantes del siniestro que, incluso, pudieron manifestarse todos a la vez.
El primero pudo ser un defecto de la construcción del edificio, el segundo, el debilitamiento de las estructuras por las bajísimas temperaturas que azotaron Polonia durante la última semana, cuando los termómetros descendieron hasta los treinta grados bajo cero. Otra causa pudo ser la alta temperatura generada dentro del recinto por millares de visitantes de la exposición de palomas mensajeras, que pudo recalentar el techo y derretir parte de la nieve que había sobre el tejado. Por último, la música interpretada por un grupo juvenil que animaba la exposición, al estar potenciada por grandes altavoces, podría haber originado vibraciones en las estructuras de la nave.
La comisión constituida por el primer ministro dará la respuesta a la pregunta de por qué se hundió el techo del centro de convenciones y los fiscales determinarán si hay y quiénes son los responsables. Por el momento, se han confirmado como inciertas las declaraciones de los propietarios del edificio, que habían asegurado que la nieve había sido retirada del tejado.